Me gusta el esplendor de la vida;
despertar tan vivo, incluso cuanto duela.
Que fluya en mí renovado sol de amaneceres.
Girar la página, en ritual aguardando los ayeres. /
Qué feliz sentir la vida en moléculas del agua,
acariciándome la piel, consintiendo la mañana.
Tanta ilusión que otra vez me recuerda esa sonata.
En tanto siento me acicalo, no soy pequeñez (soy como jilguero). /
Vierto aroma de tu esencia y se exaltan los sentidos.
Entonces es mi piel, tierra fértil de oraciones.
Agradezco estar vivo, feliz, pleno, en paz conmigo.
Nada más falta, nada más existe a este brillo de domingo. /
Salgo y camino, mi corazón palpita, se dilata, precipita.
Cuando te miro, soberbia, pues eres causa de mi vida.
No hay más en mí, eres luz en mi camino, motivo portentoso.
Eres justo lo que soy, cuando por ti... es que me miro vivo… /
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
Benjamín Torres Uballe. Ciudad de México. Escritor de poesía y cuento. Ha publicado dos poemarios. Es colaborador de la revista cultural "El Búho" www.revistaelbuho.com. También es articulista del portal de noticias www.ferriz.com.mx. Bienvenidos.
martes, 5 de julio de 2011
viernes, 1 de julio de 2011
CONVERSACION
29/6/2011
Cuento
¿Qué escuchas? Preguntó la voz, “Música Acuática, Suite No 2, Aria” de Haendel, contesté. Estaba en mi automóvil esperando a mis sobrinos para llevarlos al colegio; eran las 7:30 de esa mañana de miércoles a finales de Junio, lloviznaba, hacía frío y el cielo estaba totalmente cerrado lo que le daba aspecto melancólico parecía que lloraba, la causa era la tormenta tropical “Arlene” en el Golfo de México, según habían informado en el noticiero.
¿Por qué te gusta? Inquirió nuevamente la misma voz; bueno simplemente me gusta, a mi parecer es de la música clásica más bella que existe en el mundo, me llena el espíritu, acaricia mi alma, y extasía los sentidos; para explicártelo mejor pareciera acercarme un instante a Dios.
¿Podrías en lo que te marchas si no tienes inconveniente decirme de que manera puede una simple pieza musical acercarte a Dios? Creo yo porque en ella se encuentran los dones que el hombre recibió de él, me explico; inteligencia, trabajo, alma, espíritu, sentimiento, paciencia, perseverancia, le respondí.
¿Te entristece escucharla? No definitivamente no, es justamente lo contrario, ya te lo expliqué, es un oasis dentro de mí, es tan poderosa esa música que no sólo provoca olvidarme de la virulencia, de la existencia a veces tan gris en el transitar del mundo, sino que aviva mi corazón y mi mente.
¿Recuerdas a alguien con ella? Sí por supuesto, contesté emocionado, a mis padres, hermanos, a los niños en mi familia, en especial me lleva invariablemente a pensar en mi hija, en las flores, en el cielo, las estrellas, en los amaneceres de mi vida, y también en los hombres buenos de la tierra.
Me has hablado emocionado del toque supremo de Dios en el mundo, incluido el hombre que es su obra suprema, pero no has mencionado el amor, ¿es que no amas a alguien? Sí, he amado y amo a una mujer excepcional, si es a esa clase de amor al cual te refieres ¿en verdad la amas? La amo como jamás he amado a ninguna otra mujer en mi vida, también la recuerdo a ella en la música.
Continúa pues escuchando y complaciéndote en esa clase de música, en la que se manifiesta el inextinguible amor de Dios por la humanidad, y que es capaz de hacer emerger los más nobles sentimientos del hombre, - sí, siempre lo he sabido - pero dime, ¿tú quién eres y por qué me preguntas tantas cosas? Volteé para mirarlo, pero no había nadie…que extraño pensé… juraría que esa persona estaba en el asiento trasero de mi carro ¿me estoy volviendo loco acaso?
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
Cuento
¿Qué escuchas? Preguntó la voz, “Música Acuática, Suite No 2, Aria” de Haendel, contesté. Estaba en mi automóvil esperando a mis sobrinos para llevarlos al colegio; eran las 7:30 de esa mañana de miércoles a finales de Junio, lloviznaba, hacía frío y el cielo estaba totalmente cerrado lo que le daba aspecto melancólico parecía que lloraba, la causa era la tormenta tropical “Arlene” en el Golfo de México, según habían informado en el noticiero.
¿Por qué te gusta? Inquirió nuevamente la misma voz; bueno simplemente me gusta, a mi parecer es de la música clásica más bella que existe en el mundo, me llena el espíritu, acaricia mi alma, y extasía los sentidos; para explicártelo mejor pareciera acercarme un instante a Dios.
¿Podrías en lo que te marchas si no tienes inconveniente decirme de que manera puede una simple pieza musical acercarte a Dios? Creo yo porque en ella se encuentran los dones que el hombre recibió de él, me explico; inteligencia, trabajo, alma, espíritu, sentimiento, paciencia, perseverancia, le respondí.
¿Te entristece escucharla? No definitivamente no, es justamente lo contrario, ya te lo expliqué, es un oasis dentro de mí, es tan poderosa esa música que no sólo provoca olvidarme de la virulencia, de la existencia a veces tan gris en el transitar del mundo, sino que aviva mi corazón y mi mente.
¿Recuerdas a alguien con ella? Sí por supuesto, contesté emocionado, a mis padres, hermanos, a los niños en mi familia, en especial me lleva invariablemente a pensar en mi hija, en las flores, en el cielo, las estrellas, en los amaneceres de mi vida, y también en los hombres buenos de la tierra.
Me has hablado emocionado del toque supremo de Dios en el mundo, incluido el hombre que es su obra suprema, pero no has mencionado el amor, ¿es que no amas a alguien? Sí, he amado y amo a una mujer excepcional, si es a esa clase de amor al cual te refieres ¿en verdad la amas? La amo como jamás he amado a ninguna otra mujer en mi vida, también la recuerdo a ella en la música.
Continúa pues escuchando y complaciéndote en esa clase de música, en la que se manifiesta el inextinguible amor de Dios por la humanidad, y que es capaz de hacer emerger los más nobles sentimientos del hombre, - sí, siempre lo he sabido - pero dime, ¿tú quién eres y por qué me preguntas tantas cosas? Volteé para mirarlo, pero no había nadie…que extraño pensé… juraría que esa persona estaba en el asiento trasero de mi carro ¿me estoy volviendo loco acaso?
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
martes, 28 de junio de 2011
INFIERNO NEGRO
Estoy cayendo, todo es brutal penumbra insana.
Aprisa, más aprisa, y voy cayendo apesadumbrado.
Duele, dolor que dueles tanto, dentro de mí yazco aterrado.
Inextinguible es la locura, hiedra de veneno y llanto. /
Me devoras impío dolor en este bárbaro momento.
En la esquizofrenia absurda continúo cayendo intacto.
Me destrozo un momento en el repugnante infierno.
Negro también es tu recuerdo maldito que aún retengo. /
Lloro en la crispación de mi conciencia, no me detengo.
En la exigüidad de la paciencia, en las llamas todas en que sigo ardiendo. /
No miro el final y yo me sigo yendo, en camino de dolor;
de hierro agonizante, ausencia de ti, me es martirizante.
Permanezco muriendo, el tiempo hoy me es adverso.
Y aún… sigo cayendo… llorándote…en silencios…
Gracias a:
La poesía: Dios la había puesto en mí, entonces supe para qué.
Andy: Mujer maravillosa, amorosa, decente e inconmensurable ser humano.
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
lunes, 27 de junio de 2011
NOSOTROS
Sentados y abrazados bordeando el válido silencio
nos arropa inobservante sincretismo de partículas asidas
estrellas tantas en amor irredimible nos divisan sin rémoras fingidas
cual mustio deseo incesante de nosotros al hallarnos. /
Callados como nómadas del cielo, estremecidos olvidamos lo llorado
hoy aquí estrujando mano a mano sin dolor, sólo es todo y nos amamos. /
No buscamos precisión en la historia remitida, es irracional se llama ira
me amas a la perfección, portentosa alma pura bendecida
puntual estoy en la admirada inmensidad, en acuarela de tu espera. /
En la brisa tenue del cantar mediterráneo te amo y la cordura me arrebata
extasiados con la lluvia en este cielo, sin razones falsas coincidimos
exploramos en tus ojos, en tu cuerpo, los poemas ya vividos. /
Todos son tan pocos, mis letras sintonía, y es ahí donde te colmas;
en las flores del invierno mi alma te anhela, te busca en la mañana
como trascendiste cada amanecer ayer, cada verdad de primavera.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial
a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorización por escrito del autor.
lunes, 20 de junio de 2011
CAUDAL
Tú eres todo y tan absoluta
yo desigualdad total tan relativa
cuando sigo el cauce firme de tu río
en el extravío inquieto de tu cuerpo. /
Me desasosiego en el encuentro previo
de los besos, de los sexos, de lo nuestro,
en la boscosa ambigüedad de lo insensato. /
Observan mis ansias, tu caudalosa espera de la tarde
de la callada noche, de la ruborizada luna
en mi indecisión fortuita de enloquecerme, de amarte. /
Sublimidad es el silencio en el verdemar de tus ojos intensos
en que mi irreverente suerte se complace de hallarte
de vivirme, en la desgarradura brutal de nuestras lágrimas tristes. /
Tú eres verdad universal. Yo tan sólo duda y aventura.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorización por escrito del autor.
sábado, 18 de junio de 2011
ADIOS
Adiós; lo digo, es teorema
de intenciones manifiestas,
sentimiento afortunado,
firme sueño acompasado. /
Adiós, siempre es, que dice todo,
inmensidad en pocas letras
naturaleza de hojas secas,
es excusa siempre a modo. /
Adiós; verbo regular inconjugado
en gramática perfecta,
olvidarse del pasado,
precisión, fusión incruenta. /
Adiós, es urgencia de los labios,
impensadas horas, días y años,
inquietudes de veranos,
soltar amarras de las manos. /
Adiós, es un tímido soneto,
reflexiones del silencio,
comprender, ¡me equivoqué!
nada sirve, nada es cierto. /
Emerger cual inédito pretexto,
ansiedad con sueños falsos,
adiós, es reírse de la ausencia,
desvestir, la mísera indecencia…
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.
de intenciones manifiestas,
sentimiento afortunado,
firme sueño acompasado. /
Adiós, siempre es, que dice todo,
inmensidad en pocas letras
naturaleza de hojas secas,
es excusa siempre a modo. /
Adiós; verbo regular inconjugado
en gramática perfecta,
olvidarse del pasado,
precisión, fusión incruenta. /
Adiós, es urgencia de los labios,
impensadas horas, días y años,
inquietudes de veranos,
soltar amarras de las manos. /
Adiós, es un tímido soneto,
reflexiones del silencio,
comprender, ¡me equivoqué!
nada sirve, nada es cierto. /
Emerger cual inédito pretexto,
ansiedad con sueños falsos,
adiós, es reírse de la ausencia,
desvestir, la mísera indecencia…
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.
jueves, 9 de junio de 2011
BÉSAME
¡Bésame! Feliz,
como si en ello
dejaras la vida;
entrégate hoy aquí,
y deja luego que el
mundo entero diluya./
Guarda tus ojos hermosos
en mi corazón seducido,
vierte la luz del sol,
haz motivo de mis brazos./
Abrázame sin pudor
tan fuerte aunque yo muera;
en el último aliento de amor
mi alma entera te guardara./
Pon en mí tu piel y madrugada,
desnuda el jardín, en estas horas amadas;
en este agradecer a Dios,
en estos etéreos aromas./
¡Ámame ya! Mañana nada nos sirve,
necesaria es tu verdad
de mi espacio y la inocencia.
¡Bésame! otra vez, suavecito, sin prudencia./
Detén las manecillas a las diez,
cual instante portentoso,
amarte siempre es mi pasión,
necesario tal reposo./
¡Encántame! sólo dime que me amas,
sin palabras, sin maldad,
en verbenas luminosas./
¡Ámame!, en nuestra vívida sustancia,
de lo que somos, de lo que anhelamos,
de lo que fuimos, de lo que añoramos,
aun sí, a todo aquello que escapamos…
Autor: Benjamìn Torres Uballe, prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.
como si en ello
dejaras la vida;
entrégate hoy aquí,
y deja luego que el
mundo entero diluya./
Guarda tus ojos hermosos
en mi corazón seducido,
vierte la luz del sol,
haz motivo de mis brazos./
Abrázame sin pudor
tan fuerte aunque yo muera;
en el último aliento de amor
mi alma entera te guardara./
Pon en mí tu piel y madrugada,
desnuda el jardín, en estas horas amadas;
en este agradecer a Dios,
en estos etéreos aromas./
¡Ámame ya! Mañana nada nos sirve,
necesaria es tu verdad
de mi espacio y la inocencia.
¡Bésame! otra vez, suavecito, sin prudencia./
Detén las manecillas a las diez,
cual instante portentoso,
amarte siempre es mi pasión,
necesario tal reposo./
¡Encántame! sólo dime que me amas,
sin palabras, sin maldad,
en verbenas luminosas./
¡Ámame!, en nuestra vívida sustancia,
de lo que somos, de lo que anhelamos,
de lo que fuimos, de lo que añoramos,
aun sí, a todo aquello que escapamos…
Autor: Benjamìn Torres Uballe, prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.
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