sábado, 17 de julio de 2010

EFRAIN

CUENTO.

Bebió el último trago de su copa de vino, cerró los ojos, y todos sus sentidos paladearon morbosamente el cabernet sauvignon cosecha 94; la comida había sido un manjar, tal y como se acostumbra en Madrid, aún y se haga esto en el más modesto de los bares.

Efraín pidió al camarero un “cortado” doble, en tanto le daba candela a uno de los puros que todavía le quedaban; se quedó pensativo por un largo momento, y sólo lo interrumpió el mesero con el café; le gustaba al máximo España, su cultura, el vino, la comida, el idioma, sus bellísimas mujeres, en fin, se sentía como en casa, sin embargo la melancolía por México ya le comenzaba a pesar desde esta mañana en que despertó.

Cumplía su tercer viaje de trabajo a la madre patria, y verdaderamente estaba consciente de su buena suerte, viajaba con todo pagado por cuenta de la empresa para la cual trabajaba como gerente comercial; el motivo del viaje era visitar a su principal proveedor, cuyas instalaciones se ubicaban en la mediterránea ciudad de Valencia; había hecho muy buenas relaciones tanto comerciales como personales con el dueño, que verdaderamente era un tipazo.

El trabajo le llevaba unos cuatro días con el proveedor, y habitualmente le sobraban tres libres, en que normalmente se trasladaba a Madrid y se dedicaba a visitar sus lugares emblemáticos y recorrerla a pie hasta donde sus fuerzas le alcanzaran.

Por recomendación, se hospedaba en el “Aroza”, en la calle de la salud casi esquina con la gran vía, realmente la ubicación era privilegiada, de ahí se podía dirigir sin mayor contratiempo y caminando a puerta del sol, recorrer la gran vía, curiosear en la “casa del libro” , llegar hasta la castellana, conocer la puerta de Alcalá, las Cibeles, el palacio de comunicaciones, el museo del prado, la cámara de los diputados, tomarse un exprés en el “museo del jamón”, darse una vuelta al “corte inglés” para ver las novedades en cuanto a vinos.

Le gustaba despertarse como a las nueve de la mañana, y desayunar en el restaurant del hotel para abreviar tiempo, en tanto leía “El País”; después a caminar como cartero por todas partes sin seguir alguna ruta predeterminada, y comer en algún bar que le pareciera adecuado, el único requisito era que hubiese mucha gente; le entraba a todo, tortilla de patatas, pulpo, jamón, chorizo, fabada, en fin, lo que hubiese, a nada le ponía peros, normalmente lo acompañaba con un torres 20, el infaltable cortado y un licor del 43.

Por recomendación del portero del Aroza, un día se dirigió a comer un cocido madrileño al restaurant “De la Bola”, situado en el parque del mismo nombre; al llegar le preguntaron que si tenía reserva, y como no había hecho reservación, le pidieron que esperara unos minutos, tiempo durante el que se dedicó a mirar las fotos de los personajes que han ido a comer ahí: entre ellos “Hugo el pentapichichi”, con una dedicatoria amable al personal del restaurant.

Francamente el cocido estaba de campeonato, delicioso; en esa ocasión intentó con una cerveza española, pero fue mala elección, las cañas ibéricas no son malas, son pésimas, y mas si sabes que en México abundan las cervezas de calidad mundial en cualquier estanquillo.

Efraín anotó en su lista de lugares consentidos de cinco estrellas al “Restaurant de la Bola”, tal como ya lo había hecho con “Casa Roberto” en Valencia, donde comió la mejor paella de su vida.

Volvió al hotel como a las 7 de la noche, había caminado muchísimo y estaba un tanto cansado; se recostó un momento, y luego se duchó, volvió a salir y se dirigió a puerta del sol; quería comprar unos Armani para sol que ya había visto el día anterior, se los mostrò la vendedora, se los probó, le complacieron, los pagó, y entonces se dirigió a comprar unas playeras y unos llaveros con motivos españoles para sus padres y su secretaria.

Las 10 de la noche, el tiempo transcurrió rápido; camino al hotel vio un bar con mesitas en la calle muy concurrido, se sentó y pidió un “fundador”, rememorando a “Mecano”, otro puro y luego otro fundador, por qué será, pensó, que el fundador sabe mejor aquí, y mirando a esas “majas” con ojos color miel y de curvas nada despreciables que parloteaban alegremente.

De vuelta en el hotel, a poner todo en orden; el vuelo de Aeroméxico partirà a las 13.00 horas, hay que estar a las 11 de la mañana, afortunadamente el hotel contaba con servicio de transporte al aeropuerto de barajas a precio módico.

No pudo dormir bien, por el contrario; la emoción de volver a casa le hizo pasar mala noche, así que se levantó a las seis de la mañana, empacó, bajò a desayunar, pagó la cuenta, y a las diez llegó el autobús que llevaría a los huéspedes al aeropuerto.

Llegaron puntuales, Efraín documentó, y en tanto era hora de abordar se dedicó a visitar las tiendas del duty free, no con el afán de comprar, sino mas bien para pasar el tiempo.

“Pasajeros de Aeroméxico del vuelo 3 con destino a la Ciudad de México, sírvanse abordar”; el corazón le brincò de emoción.

No evitò una leve sonrisa en el momento en que el enorme avión 767 despegò; le esperaban 11 horas y media de viaje, que se le iban a hacer eternas para poder ver al “Monstro” quien lo iba a recibir en el aeropuerto, y para abrazar y besar a “Marita” y al “Jefecillo”,ah, y para entregarle a la siempre hermosa y consentida Pao la muñeca de porcelana que le había comprado en una tienda de la plaza mayor...


Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio,con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

viernes, 23 de abril de 2010

REFLEXIONES

¿Y si olvidara hoy,
mis odios, miedos y desesperanzas…
…Si los guardara, mejor aùn…
Tan lejos, en otra distancia…
Sosegaría mi alma al fin
libre en bienaventuranzas?

¿Y si claudicara hoy
a la soberbia toda…
Qué si la tornara en sol
o en extrema primavera?

¿Y si te quisiera hoy
como jamás antes no quise…
Y si me entregara así…no más,
en certeza reincidente?

¿Y si no vagara ya… Cansado, atribulado…
…Si me quedara aquí, si me sintiera amado…
No sé; cual ave sutil…de canto liberado?

¿Y si vertiera de una vez
el llanto que me falta……Si desoyera tu voz…
O la preservara intacta?

¿Si necio, no insistiera más,
en la estùpida arrogancia …
…Si viviera el renacer…
que me espera en hora exacta?

¿Y si despertara ya…Y tan sólo
me marchara…Si cumpliera hoy…
En el viajar…La parte que hace falta?


Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio, con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

jueves, 1 de abril de 2010

HORAS CLARAS

Recurrentemente soy,
tan continuamente necio,
remontando tu altivez,
en que aún me llevas (siento).

Cuando escribo,
estoy saciando,
a mi ser en soledades,
donde existo hace tiempo
en el alma de otros aires.

No es la prisa de entender
por qué tu ausencia,
es quizá necesidad,
la razón no es pertenencia.

Cielo libre en que te miro,
recontar las horas claras,
cuando indómitas las rosas
fueron voz de notas altas.

Mira, que ya concibo,
desandar los corazones,
a la nada, sin pensar,
infalibles los amores.

Hoy el canto es más sereno,
más total; resuena a duelo,
y te canto sin hablar,
hoy aquí; llorar, mañana.

Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

sábado, 27 de marzo de 2010

SABADO

Sábado,
infinito, tan deseado;
dormido aún,
siento en mis labios
tu beso húmedo, amoroso
despertando corazones. /

Me lleno de ti
tornasol de mis emociones,
vas juvenil
de la cocina a mi flojera,
y veo el arte de tus pantalones justos
que se llevan colgados mis deseos;
entonces, me despierto,
te saludo, y es tu cuello
antesala del futuro,
reincidencia de unas horas. /

Sábado,
impresión puntual,
compartiendo mi vida con lo amado,
con tu enojo, con tu sol,
con tu mundo extraño, diáfano, bello. /

Qué fácil mirarse así,
en tus ojazos luminosos
vanidosos, inusuales;
culpables, de ti de mi,
de nosotros, los amantes. /

Es mi efímero enojo
derrotado argumento
que se vence temprano,
no hay batalla antes de tiempo,
lo subyuga tu voz,
la delicia de tu encanto./

Sábado,
escritura en lo inmerso de los dos,
como notas fascinantes,
mágicas, arrogantes,
ser a ser,
horizontes, caminantes. /

Sábado,
en tu final se estrujan sensaciones,
anhelos que me tocan al mirarla,
cuando quiere ser niña
cuando decide ser mujer
caprichosa o hasta diosa. /

En el perenne anochecer
nos regalamos nuestras manos
nuestros sueños;
y en el amanecer, es
que nos amamos.


Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

martes, 2 de marzo de 2010

PRIVILEGIO

…privilegio la delicia
de encontrarte en mi presente,
y sentirme fugitivo
de placeres olvidados./

Tan sereno amor temprano
que me llevas sin palabras,
en vaivenes cotidianos
a lo cierto del momento./

Estoy así…
en extático camino,
trabajando para mí, el edén,
alguna vez perdido …


Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

sábado, 20 de febrero de 2010

PLURAL VAGABUNDO

Andante mi rumbo
con amplios minutos,
lo miro, me encuentro,
y soy lo que pienso.
Quizás vagabundo,
plural de un momento,
abdico materia,
abundo en silencio.
Ociosa mi alma
alboroza este cuerpo,
despunta en el alba,
vacía los tormentos.
A omnímoda forma
prometo lo incierto,
inmerso en verdades
las llevo a buen puerto.
Exánime vivo
el cambio en el tiempo,
se aíslan las flores,
te llevo tan dentro.

Autor: Benjamín Torres Uballe, prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorización por escrito del autor.

viernes, 29 de enero de 2010

MANANTIAL

De sol a sol,
en almas tempranas,
subordinadas a Dios,
despiertas pronto las dianas. /
Incesante manantial
llevando firme molino,
en que tu fe de mujer
va humedeciendo el camino. /
Suspiro breve de amor,
encuentro pleno de cauces;
inmolas trigo y sudor,
te guardo a tiempos distantes. /
Siempre hay más razón de ti,
en los motivos del cielo;
maravilloso gran ser,
regalo bello, divino. /
Ilusiones cotidianas,
al fin ya se han convertido,
de ansiado sueño mayor,
en fruto fértil parido.


Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.