Artículo
Cuando adquirimos o usamos una computadora, chamarra, desarmador, la serie para el árbol de Navidad, el teléfono para la casa, el celular, tenis, reloj, baterías, foco ahorrador de energía, refrigerador, horno de microondas, juguetes, es decir, prácticamente todo aquello que de manera cotidiana forma parte de nuestro entorno en el hogar o en nuestro centro de trabajo, nos encontramos con la muy famosa leyenda: “Made in China”, frase a la que lamentablemente nos hemos acostumbrado, principalmente en las últimas dos décadas.
China, como todos lo sabemos, pasó de ser una economía cerrada a una con presencia en prácticamente todos los países del mundo. Su Producto Interno Bruto creció a porcentajes muy elevados y constantes, aun por arriba de las naciones más industrializadas que paradójicamente hoy enfrentan serios problemas económicos y sociales como consecuencia de sus lamentables e inmorales excesos, amén del irresponsable desorden en sus finanzas; simplemente gastaron lo que no habían generado.
El llamado “gigante asiático” desarrolló la extraordinaria habilidad para acumular reservas monetarias excepcionales, recursos que de hecho son un instrumento contundente a la hora de negociar y comprar en condiciones ventajosas materias primas a otros países, lo cual, aunado a los subsidios gubernamentales y los paupérrimos salarios de hambre que se pagan en esa nación, le permite llegar con sus productos a los mercados internacionales con precios inferiores a sus costos reales, esto en detrimento de los mercados locales, cuyos efectos perversos no se han hecho esperar: quiebra de empresas y desempleo, son los principales.
Las naciones “tercermundistas” –hoy pomposamente llamadas “economías emergentes”- han acusado el daño de manera inmediata e irreversible, ya que al no contar con tecnología competitiva les es más cómodo comprar que intentar competir, lo cual les resulta imposible. En México, y sólo a manera de ejemplo, basta con abordar el Metro en el DF para ser intimidado por la saturación de mercancía chatarra que se oferta sin recato alguno, o caminar por cualquier calle del Centro para darse cuenta que prácticamente todos los vendedores ambulantes expenden mayormente baratijas chinas.
La perseverancia de los chinos es francamente de resaltar, van a donde sea, donde están los mercados. Aprenden las costumbres de los consumidores locales, se integran a ellos; eso los hace unos competidores difíciles de enfrentar y vencer. Junto a esto, han logrado la transición para producir hoy ya no únicamente baratijas, sino bienes de alta tecnología.
Es precisamente en el tema tecnológico y en la economía de escala donde se mueven con toda comodidad los exportadores asiáticos. Los países técnicamente pobres constituyen sus principales y sumisos clientes.
Tristemente entre éstos se encuentra México.
La república mexicana es un país que nunca invirtió lo suficiente en investigación para desarrollar tecnología propia, sus gobernantes por años consideraron a este rubro poco importante y políticamente nada redituable. Hoy paga el alto costo, pues carece de los recursos técnicos para hacer frente a la oleada china, quien desde hace años pasó como aplanadora sobre la endeble industria mexicana, particularmente en los sectores textil, zapatero, ferretero, mueblero, de autopartes, e iluminación, por mencionar sólo algunos.
Transformado México en uno de sus bastiones de mercaderías en América Latina, China pretende convertir de manera oficial a nuestro país en su bodega en el continente americano, es decir, que de manera descarada, sin inhibición alguna, va por la consumación oficial de la “invasión china” mediante la apertura del megacomplejo comercial Dragon Mart, en Quintana Roo, el cual tiene como meta la exposición permanente y venta al mayoreo de productos chinos, tales como muebles, ferretería, equipo médico, agroindustrial, autopartes y de construcción, en una superficie de 122 mil metros cuadrados, donde se ubicarían 3 mil 040 locales, a lo que habría que agregar la llegada de unos 12 mil chinos relacionados con la operación del proyecto.
El golpe mortal no se hará esperar en el muy corto plazo en la desigual contienda entre “David y Goliat”. Las dificultades para las micro, pequeñas y medianas empresas, que son más del 90% en México, aparecerán irremediablemente en el horizonte, en caso de que el mencionado proyecto sea aprobado sin el análisis riguroso, puntual y objetivo que por lo delicado del caso deben realizar inexcusablemente las autoridades mexicanas en consenso con todas las partes que de una u otra forma pudiesen resultar afectadas.
Por lo pronto, líderes de las diversas cámaras industriales y de comercio, así como académicos y expertos en comercio internacional, han alzado la voz y alertado sobre el inminente peligro de la consumación atroz y aberrante de tan cuestionado proyecto en perjuicio de fuentes de empleo tan urgentemente necesarias en el país.
Cierto es que el país no puede ni debe aislarse de la dinámica actual con la que se mueve el comercio global en el mundo, pero tampoco es aceptable entregar el territorio en una muy dispar e “inocente” cauda de “facilidades” oficiales. Los asiáticos defienden a ultranza su moneda, colocan barreras arancelarias cuando así lo consideran, también sin pudor alguno levantan muros disfrazados de trámites burocráticos, por lo que no pueden invocar la reciprocidad comercial cuando ellos no la ponen en práctica. Por lo tanto, la pregunta fundamental es: ¿debe México tender ilimitadamente y de forma servil el tapete para que los chinos nos sigan vapuleando comercialmente?
Cabe entonces cuestionar al actual gobierno de Enrique Peña Nieto si está dispuesto a pagar el altísimo costo político que implicaría autorizar esta nueva forma de colonización de una potencia extranjera. Y por si acaso en el gabinete aún no le han informado al Presidente las estimaciones de crecimiento en el PIB de ambos países para el 2013, aquí las participamos: México alrededor de 3.4%, China arriba del 8%; en consecuencia, vaya que luce un tanto desigual la competencia entre un peso completo y un peso gallo, ¿no lo cree usted así, amigo lector?
Aunque tan delicado asunto tiene aristas y repercusiones sociales y políticas, no debe juzgarse como un nacionalismo mal entendido, se trata primordialmente de negocios. Astucia, firmeza y estrategia comercial deben predominar para defender la enorme cantidad de empresas y fuentes de empleo que estarían en riesgo, y de las que México hoy, absolutamente, no puede darse el lujo de perder una sola.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
Benjamín Torres Uballe. Ciudad de México. Escritor de poesía y cuento. Ha publicado dos poemarios. Es colaborador de la revista cultural "El Búho" www.revistaelbuho.com. También es articulista del portal de noticias www.ferriz.com.mx. Bienvenidos.
jueves, 10 de enero de 2013
domingo, 16 de diciembre de 2012
"VOLAR MUY ALTO Y MUY LEJOS": PEÑA NIETO
Artículo.
El Presidente de México, muy emocionado, expresó una optimista y hasta pudiera decirse bonita frase el pasado 12 del mes en curso durante una gira por San Luis Potosí. “Estamos emprendiendo el vuelo, queremos volar muy alto y volar muy lejos…”. Tales palabras seguramente fueron dichas de buena fe y no sin cierto dejo de inocencia, ya que irremediablemente hacen recordar a un presidente priista de triste memoria para los mexicanos en el sexenio de 1970-1976: Luis Echeverría Álvarez, cuyo lema de gobierno fue “Arriba y adelante”.
Cierto que desde aquel populista, represor, ineficaz y acaso sangriento régimen echeverrista, han transcurrido 36 años a través de los cuales el país como cualquier otro ente vivo, ha sufrido grandes transformaciones sociales, económicas, demográficas y políticas, es decir, la nación de hoy poco tiene que ver con lo que era en los años setenta.
Enrique Peña Nieto ha iniciado su gestión con decisiones ciertamente importantes y trascendentales que auguran, al menos en el arranque del sexenio, voluntad e inteligencia políticas para la toma de decisiones por difíciles y costosas que éstas sean. La inmovilidad, pasividad y ambigüedad en el recién concluido gobierno panista, se convirtieron en pesadas rémoras para el avance del país en las áreas estructurales; basta con voltear a ver las cifras del desempleo abierto, las del comercio informal, el lugar que ocupa la calidad de nuestra educación escolar en el mundo, y también el exiguo crecimiento del PIB, el cual no es para presumir -aunque algunos insistan en hacerlo.
La administración actual, hay que decirlo, actúa políticamente correcta al desactivar de entrada las provocaciones de aquellos “resentidos y trastornados por el deseo de poder”, que amenazan rudimentariamente con llenarle de obstáculos el camino mediante ignominiosos chantajes y burdas e hilarantes amenazas, además de pretender distraerle de actividades prioritarias y fundamentales.
Diálogo y acuerdos son la esencia de la actividad política. Y el Presidente cuenta hoy con dos operadores políticos de grandes ligas en el Congreso; tanto Manlio como Gamboa poseen la onza de oro para realizar tan delicada y fina tarea, por lo que en consecuencia, el margen de maniobra para el jefe del Ejecutivo se abre significativamente y con esto llevar a buen puerto las reformas estructurales que tanto precisa México. Ha iniciado exitosamente con dos: la aprobación a La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la reforma educativa.
Los espaldarazos que el Presidente ha recibido en los primeros días de trabajo tanto en el país como en la comunidad internacional, entre ellos el gobierno de los Estados Unidos, redundan en un ambiente menos áspero y más confortable, lo que sin duda genera una atmosfera de confianza, propicia para un mejor desempeño en la cotidiana e impostergable labor de la toma de decisiones.
Sin embargo, es precisamente en la conformación del gabinete donde se generan las primeras dudas y cuestionamientos para Peña Nieto: el número de mujeres que han sido incluidas es incuestionablemente bajo e insuficiente, aún más si se considera que por lo menos una de ellas ocupa el cargo como parte de la acostumbrada “cuota política”. Pero las interrogantes se magnifican con los nombramientos “sorpresivos” de personajes identificados por la sociedad mexicana como miembros del viejo PRI, de ese viejo y desgastado partido político cuyo bagaje de corrupción, autoritarismo, demagogia, atraso e ineficacia se constituyen como peligrosas sombras de dudas en un regreso al pasado, de un vergonzoso más de lo mismo.
Corresponde pues al presidente Peña Nieto, mediante decisiones y hechos contundentes, demostrar al pueblo de México que el abyecto PRI al que los mexicanos lanzaron del poder hace 12 años hoy no está de regreso, porque eso sería un suicidio político y una irreparable pérdida de tiempo para esta gran Nación que es México. Los mexicanos estaremos muy vigilantes de que ese “volar muy alto y muy lejos”, no se quede en simple retórica populista, y por el contrario sea efectivamente el despegar hacia cielos más promisorios y justos donde las esperanzas de 110 millones de mexicanos puedan al fin realizarse.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
El Presidente de México, muy emocionado, expresó una optimista y hasta pudiera decirse bonita frase el pasado 12 del mes en curso durante una gira por San Luis Potosí. “Estamos emprendiendo el vuelo, queremos volar muy alto y volar muy lejos…”. Tales palabras seguramente fueron dichas de buena fe y no sin cierto dejo de inocencia, ya que irremediablemente hacen recordar a un presidente priista de triste memoria para los mexicanos en el sexenio de 1970-1976: Luis Echeverría Álvarez, cuyo lema de gobierno fue “Arriba y adelante”.
Cierto que desde aquel populista, represor, ineficaz y acaso sangriento régimen echeverrista, han transcurrido 36 años a través de los cuales el país como cualquier otro ente vivo, ha sufrido grandes transformaciones sociales, económicas, demográficas y políticas, es decir, la nación de hoy poco tiene que ver con lo que era en los años setenta.
Enrique Peña Nieto ha iniciado su gestión con decisiones ciertamente importantes y trascendentales que auguran, al menos en el arranque del sexenio, voluntad e inteligencia políticas para la toma de decisiones por difíciles y costosas que éstas sean. La inmovilidad, pasividad y ambigüedad en el recién concluido gobierno panista, se convirtieron en pesadas rémoras para el avance del país en las áreas estructurales; basta con voltear a ver las cifras del desempleo abierto, las del comercio informal, el lugar que ocupa la calidad de nuestra educación escolar en el mundo, y también el exiguo crecimiento del PIB, el cual no es para presumir -aunque algunos insistan en hacerlo.
La administración actual, hay que decirlo, actúa políticamente correcta al desactivar de entrada las provocaciones de aquellos “resentidos y trastornados por el deseo de poder”, que amenazan rudimentariamente con llenarle de obstáculos el camino mediante ignominiosos chantajes y burdas e hilarantes amenazas, además de pretender distraerle de actividades prioritarias y fundamentales.
Diálogo y acuerdos son la esencia de la actividad política. Y el Presidente cuenta hoy con dos operadores políticos de grandes ligas en el Congreso; tanto Manlio como Gamboa poseen la onza de oro para realizar tan delicada y fina tarea, por lo que en consecuencia, el margen de maniobra para el jefe del Ejecutivo se abre significativamente y con esto llevar a buen puerto las reformas estructurales que tanto precisa México. Ha iniciado exitosamente con dos: la aprobación a La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y la reforma educativa.
Los espaldarazos que el Presidente ha recibido en los primeros días de trabajo tanto en el país como en la comunidad internacional, entre ellos el gobierno de los Estados Unidos, redundan en un ambiente menos áspero y más confortable, lo que sin duda genera una atmosfera de confianza, propicia para un mejor desempeño en la cotidiana e impostergable labor de la toma de decisiones.
Sin embargo, es precisamente en la conformación del gabinete donde se generan las primeras dudas y cuestionamientos para Peña Nieto: el número de mujeres que han sido incluidas es incuestionablemente bajo e insuficiente, aún más si se considera que por lo menos una de ellas ocupa el cargo como parte de la acostumbrada “cuota política”. Pero las interrogantes se magnifican con los nombramientos “sorpresivos” de personajes identificados por la sociedad mexicana como miembros del viejo PRI, de ese viejo y desgastado partido político cuyo bagaje de corrupción, autoritarismo, demagogia, atraso e ineficacia se constituyen como peligrosas sombras de dudas en un regreso al pasado, de un vergonzoso más de lo mismo.
Corresponde pues al presidente Peña Nieto, mediante decisiones y hechos contundentes, demostrar al pueblo de México que el abyecto PRI al que los mexicanos lanzaron del poder hace 12 años hoy no está de regreso, porque eso sería un suicidio político y una irreparable pérdida de tiempo para esta gran Nación que es México. Los mexicanos estaremos muy vigilantes de que ese “volar muy alto y muy lejos”, no se quede en simple retórica populista, y por el contrario sea efectivamente el despegar hacia cielos más promisorios y justos donde las esperanzas de 110 millones de mexicanos puedan al fin realizarse.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
sábado, 8 de diciembre de 2012
FERNANDO SAVATER EN CU
Relato.
Es miércoles 5 de diciembre a las once de la mañana. Viajo apretujado y soporto muchos vándalos disfrazados de vendedores ambulantes. Durante 75 minutos me transporto en un deprimente autobús suburbano con tarifa de primera, servicio de sexta y música de bandas a decibeles demoniacos. Desde el norte del Estado de México me dirijo al Metrobús en la estación Potrero, donde me encuentro con mi amigo David, le ofrezco disculpas por la ofensiva tardanza. Luego, y tras chutarnos 34 asfixiantes estaciones a vuelta de rueda hasta el Centro Cultural Universitario, por fin llegamos corriendo a la Sala Nezahualcóyotl. Son las 13:40 horas, para entonces hemos completado dos horas con 40 minutos de trayecto.
El motivo de tanto ajetreo es que David y yo estamos muy ansiosos por escuchar la conferencia magistral que impartirá el escritor y filósofo español Fernando Savater. Apenas nos estamos sentando cuando inicia la ponencia de este literato de 65 años. El tema es “Ética con Urgencia”, que corresponde al tema y título de su nuevo libro.
Habla media hora con extraordinaria fluidez, en los cuales expone estupendamente el tema, tanto, que desde el inicio atrapa la atención del público conformado principalmente por jóvenes universitarios, y que ocupan totalmente las 2,229 butacas de tan hermosa y elegante sala.
Después contesta durante 35 minutos, preguntas que le formulan tanto la directora de Literatura de la UNAM, como algunas del público estudiantil; estas últimas sin duda fueron las de mayor interés. No se guardó o evadió respuesta alguna, las abordó todas con envidiable lucidez, síntesis, sencillez y particularmente con un espléndido sentido del humor característico de estos grandes personajes.
Durante su conferencia expresó conceptos que se quedan en la memoria, pero sobre todo para la reflexión, y como él lo refirió, “mis libros no pretenden ser el punto de llegada, sino apenas un pequeño punto de partida”. Así es el tamaño de la sencillez y objetividad de éste también ex profesor universitario que se comporta con la frescura y desenfado de un treintañero.
Savater ha pronunciado frases en tono de broma y otras muy en serio; pero todas sin duda alguna con gran significado, he aquí sólo algunas como muestra:
“Ética es aquello que les falta a todos los demás”.
“Las protestas son irrelevantes si tras de ellas no vienen la propuestas”.
“Los valores surgen en las crisis, no cuando todo marcha bien”.
“Los valores no se han perdido, no se puede hablar que se nos olvidaron en algún autobús”.
“La buena educación cuesta muy cara, pero los países que no inviertan en ella terminarán pagándola aún más cara”.
“Los humanos son creyentes o pensantes”.
Al final, sí que valió la pena y por mucho, tan tremenda excursión expiatoria que temerariamente realicé hoy, pero que sin embargo al ver a los jóvenes verdaderamente interesados en el tema y en el escritor, refresca y alimenta el alma. En lo personal me congratula con la vida y con el oficio de escribir.
¡Uf, ahí voy! de regreso a casa, me esperan otras dos horas y media en transporte público, la primera etapa es en el Pumabús al Metro Universidad, lo bueno es que el servicio es gratuito.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
Es miércoles 5 de diciembre a las once de la mañana. Viajo apretujado y soporto muchos vándalos disfrazados de vendedores ambulantes. Durante 75 minutos me transporto en un deprimente autobús suburbano con tarifa de primera, servicio de sexta y música de bandas a decibeles demoniacos. Desde el norte del Estado de México me dirijo al Metrobús en la estación Potrero, donde me encuentro con mi amigo David, le ofrezco disculpas por la ofensiva tardanza. Luego, y tras chutarnos 34 asfixiantes estaciones a vuelta de rueda hasta el Centro Cultural Universitario, por fin llegamos corriendo a la Sala Nezahualcóyotl. Son las 13:40 horas, para entonces hemos completado dos horas con 40 minutos de trayecto.
El motivo de tanto ajetreo es que David y yo estamos muy ansiosos por escuchar la conferencia magistral que impartirá el escritor y filósofo español Fernando Savater. Apenas nos estamos sentando cuando inicia la ponencia de este literato de 65 años. El tema es “Ética con Urgencia”, que corresponde al tema y título de su nuevo libro.
Habla media hora con extraordinaria fluidez, en los cuales expone estupendamente el tema, tanto, que desde el inicio atrapa la atención del público conformado principalmente por jóvenes universitarios, y que ocupan totalmente las 2,229 butacas de tan hermosa y elegante sala.
Después contesta durante 35 minutos, preguntas que le formulan tanto la directora de Literatura de la UNAM, como algunas del público estudiantil; estas últimas sin duda fueron las de mayor interés. No se guardó o evadió respuesta alguna, las abordó todas con envidiable lucidez, síntesis, sencillez y particularmente con un espléndido sentido del humor característico de estos grandes personajes.
Durante su conferencia expresó conceptos que se quedan en la memoria, pero sobre todo para la reflexión, y como él lo refirió, “mis libros no pretenden ser el punto de llegada, sino apenas un pequeño punto de partida”. Así es el tamaño de la sencillez y objetividad de éste también ex profesor universitario que se comporta con la frescura y desenfado de un treintañero.
Savater ha pronunciado frases en tono de broma y otras muy en serio; pero todas sin duda alguna con gran significado, he aquí sólo algunas como muestra:
“Ética es aquello que les falta a todos los demás”.
“Las protestas son irrelevantes si tras de ellas no vienen la propuestas”.
“Los valores surgen en las crisis, no cuando todo marcha bien”.
“Los valores no se han perdido, no se puede hablar que se nos olvidaron en algún autobús”.
“La buena educación cuesta muy cara, pero los países que no inviertan en ella terminarán pagándola aún más cara”.
“Los humanos son creyentes o pensantes”.
Al final, sí que valió la pena y por mucho, tan tremenda excursión expiatoria que temerariamente realicé hoy, pero que sin embargo al ver a los jóvenes verdaderamente interesados en el tema y en el escritor, refresca y alimenta el alma. En lo personal me congratula con la vida y con el oficio de escribir.
¡Uf, ahí voy! de regreso a casa, me esperan otras dos horas y media en transporte público, la primera etapa es en el Pumabús al Metro Universidad, lo bueno es que el servicio es gratuito.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
sábado, 1 de diciembre de 2012
¿NUEVO PRI?
Artículo.
En este mes de diciembre, los mexicanos iniciamos, para bien o para mal y por los próximos seis años, una nueva etapa de gobierno con el PRI al frente de la administración pública.
Para el ciudadano común y corriente, que conformamos la contundente mayoría de la población en el país, el regreso del partido tricolor al poder después de doce años constituye, tras las decepcionantes administraciones panistas, apenas una leve luz de esperanza en las apremiantes necesidades de cada día.
Es indudable que el nivel de bienestar en los mexicanos se pauperizó aún más en los dos últimos sexenios panistas: el desempleo abierto aumentó a niveles alarmantes, el subempleo creció substancialmente. Ante esto, muchos connacionales encontraron en el comercio informal un endeble salvavidas para poder sobrevivir, y muchos otros se vieron obligados por la necesidad a emigrar en busca del cada vez más lejano y cruel “sueño americano”. El Presidente del “empleo” simplemente se dedicó, eso sí, con intensidad, a otras actividades de mayor “relumbrón” político.
Una de las necesidades básicas del ser humano es la seguridad, y en esta obligación el presidente Calderón fracasó de manera estrepitosa al conducir a la nación y a las fuerzas armadas a una inútil, sangrienta y costosa guerra contra el crimen organizado. Los miles de muertos a consecuencia de tan grave yerro son los más absolutos y tristes testimonios de esa guerra fallida que sólo logró exacerbar, como nunca en la historia moderna, los índices de violencia en buena parte del territorio nacional.
En el gobierno calderonista la corrupción se paseó de manera impune e inmoral, y se exhibió vergonzosamente a través de casos tan ignominiosos, sólo por mencionar algunos, en: las fugas masivas en los penales tanto en los federales como en los estatales, el proyecto y construcción de la “célebre” Estela de Luz, los obscuros contratos y negocios en la CFE y Pemex, en el Instituto de Migración, pero el punto máximo se evidenció grotescamente en lo que más daña a la sociedad mexicana: la falta de una aplicación digna, efectiva y expedita de la justicia, la que normalmente es vendida al mejor postor por quienes deberían impartirla, tal como lo evidencian los casos de personas declaradas inocentes después de haber pasado años recluidas injustamente.
Hoy, miles de jóvenes carecen de oportunidades para ingresar a planteles educativos, muchos otros egresan de las universidades sólo para formar parte del voraz demonio del desempleo, convirtiéndolos potencialmente también en un peligroso caldo de cultivo a favor de la delincuencia. Es definitivo que se requiere con urgencia destinar verdaderamente mayores recursos a la educación e investigación, pues sabido es que talento lo hay, y de sobra, en los mexicanos; así lo demuestran todos aquellos que brillan en el extranjero, lo mismo en la NASA que en las mejores universidades, en las artes, o incluso en la iniciativa privada. Lo que es bárbaramente ineficiente y se convierte en un pesado lastre es la deplorable infraestructura en calidad y cantidad que conforma el desigual sistema educativo mexicano.
La industria mexicana, salvo muy honrosas excepciones, está muy rezagada con relación a otras economías emergentes, ya no se diga respecto a las naciones desarrolladas, o incluso con las asiáticas; todo originado principalmente por la falta de inversión en los rubros de investigación y desarrollo, lo cual nos ha llevado a constituirnos en meros maquiladores y ser dependientes tecnológicamente de otros países, lo que es equivalente a colocarse en el mediano plazo un revolver en la cabeza.
Tiene, pues, el PRI ante sí una oportunidad inmejorable e histórica para corregir sus errores del pasado por los cuales la sociedad mexicana lo echó de Los Pinos, esa sociedad que estaba harta de las eternas y nefastas prácticas priistas: corrupción, ineficacia, demagogia, compadrazgos, clientelismos, falta de justicia y la producción vergonzosa de nuevos políticos ricos cada sexenio.
México en el 2012 es otro. Su sociedad evolucionó hasta convertirse en la actualidad en un crítico implacable, dejó de ser el observador pasivo y pusilánime para ser un actor cotidiano en la vida del país. De poco o nada sirve el insultante discurso de que la macroeconomía está en niveles excelentes si tal mejoría no se refleja en los bolsillos y en las mesas de millones de familias en la República Mexicana.
¿Podrá y querrá el PRI insertar a este poderoso México en la justicia, progreso y modernidad? A este maravilloso país que, como lo dijo Colosio en su memorable discurso de 1994: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia… un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla”.
Con hechos, el PRI deberá demostrar si regresó para gobernar únicamente por seis años, o su proyecto y compromiso con los mexicanos y la historia es verdadero y a largo plazo. Ellos tienen la palabra y los hechos, sólo ellos.
En este mes de diciembre, los mexicanos iniciamos, para bien o para mal y por los próximos seis años, una nueva etapa de gobierno con el PRI al frente de la administración pública.
Para el ciudadano común y corriente, que conformamos la contundente mayoría de la población en el país, el regreso del partido tricolor al poder después de doce años constituye, tras las decepcionantes administraciones panistas, apenas una leve luz de esperanza en las apremiantes necesidades de cada día.
Es indudable que el nivel de bienestar en los mexicanos se pauperizó aún más en los dos últimos sexenios panistas: el desempleo abierto aumentó a niveles alarmantes, el subempleo creció substancialmente. Ante esto, muchos connacionales encontraron en el comercio informal un endeble salvavidas para poder sobrevivir, y muchos otros se vieron obligados por la necesidad a emigrar en busca del cada vez más lejano y cruel “sueño americano”. El Presidente del “empleo” simplemente se dedicó, eso sí, con intensidad, a otras actividades de mayor “relumbrón” político.
Una de las necesidades básicas del ser humano es la seguridad, y en esta obligación el presidente Calderón fracasó de manera estrepitosa al conducir a la nación y a las fuerzas armadas a una inútil, sangrienta y costosa guerra contra el crimen organizado. Los miles de muertos a consecuencia de tan grave yerro son los más absolutos y tristes testimonios de esa guerra fallida que sólo logró exacerbar, como nunca en la historia moderna, los índices de violencia en buena parte del territorio nacional.
En el gobierno calderonista la corrupción se paseó de manera impune e inmoral, y se exhibió vergonzosamente a través de casos tan ignominiosos, sólo por mencionar algunos, en: las fugas masivas en los penales tanto en los federales como en los estatales, el proyecto y construcción de la “célebre” Estela de Luz, los obscuros contratos y negocios en la CFE y Pemex, en el Instituto de Migración, pero el punto máximo se evidenció grotescamente en lo que más daña a la sociedad mexicana: la falta de una aplicación digna, efectiva y expedita de la justicia, la que normalmente es vendida al mejor postor por quienes deberían impartirla, tal como lo evidencian los casos de personas declaradas inocentes después de haber pasado años recluidas injustamente.
Hoy, miles de jóvenes carecen de oportunidades para ingresar a planteles educativos, muchos otros egresan de las universidades sólo para formar parte del voraz demonio del desempleo, convirtiéndolos potencialmente también en un peligroso caldo de cultivo a favor de la delincuencia. Es definitivo que se requiere con urgencia destinar verdaderamente mayores recursos a la educación e investigación, pues sabido es que talento lo hay, y de sobra, en los mexicanos; así lo demuestran todos aquellos que brillan en el extranjero, lo mismo en la NASA que en las mejores universidades, en las artes, o incluso en la iniciativa privada. Lo que es bárbaramente ineficiente y se convierte en un pesado lastre es la deplorable infraestructura en calidad y cantidad que conforma el desigual sistema educativo mexicano.
La industria mexicana, salvo muy honrosas excepciones, está muy rezagada con relación a otras economías emergentes, ya no se diga respecto a las naciones desarrolladas, o incluso con las asiáticas; todo originado principalmente por la falta de inversión en los rubros de investigación y desarrollo, lo cual nos ha llevado a constituirnos en meros maquiladores y ser dependientes tecnológicamente de otros países, lo que es equivalente a colocarse en el mediano plazo un revolver en la cabeza.
Tiene, pues, el PRI ante sí una oportunidad inmejorable e histórica para corregir sus errores del pasado por los cuales la sociedad mexicana lo echó de Los Pinos, esa sociedad que estaba harta de las eternas y nefastas prácticas priistas: corrupción, ineficacia, demagogia, compadrazgos, clientelismos, falta de justicia y la producción vergonzosa de nuevos políticos ricos cada sexenio.
México en el 2012 es otro. Su sociedad evolucionó hasta convertirse en la actualidad en un crítico implacable, dejó de ser el observador pasivo y pusilánime para ser un actor cotidiano en la vida del país. De poco o nada sirve el insultante discurso de que la macroeconomía está en niveles excelentes si tal mejoría no se refleja en los bolsillos y en las mesas de millones de familias en la República Mexicana.
¿Podrá y querrá el PRI insertar a este poderoso México en la justicia, progreso y modernidad? A este maravilloso país que, como lo dijo Colosio en su memorable discurso de 1994: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia… un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla”.
Con hechos, el PRI deberá demostrar si regresó para gobernar únicamente por seis años, o su proyecto y compromiso con los mexicanos y la historia es verdadero y a largo plazo. Ellos tienen la palabra y los hechos, sólo ellos.
martes, 13 de noviembre de 2012
CARTA DE PACO ALPARGATAS
Cuento Breve.
(Demasiado)
Prólogo.
Carta enviada por mi amigo Paco Alpargatas a finales de septiembre de 2012, y entregada velozmente por el eficiente servicio postal en mi domicilio el 2 de noviembre. (¿algún presagio?).
Por considerar que dicha epístola pudiera ser de interés para algún sector de la sociedad, alguna ONG o la sociedad protectora de animales; me permito reproducirla íntegramente. Aclaro que, por las evidentes faltas en el estilo ortográfico no me responzabilizo; sin embargo, suplico al amable lector su comprensión, pues tan obvias transgresiones al buen escribir pudieron estar originadas en tan paupérrimo y vacilante estado anímico o a que tales lineas las escibió el sr. Alpargatas sobre sus etílicas rodillas a la hora de la botana en algún lupanar de muy mala muerte, de los cuales ultimamente es asiduo visitante. Allá les va...
¡Uf!, me siento totalmente abrumado, está por concluir el tercer trimestre del año; de este año que según los eruditos mayas es la conclusión de una era. Tengo un enorme deseo que así sea, no me ha ido como yo quisiera, más bien todo lo contrario, estoy a punto de bajarme del mundo para siempre mediante la eficiente y depurada técnica de invención netamente mexicana: “de a palomita”.
Las razones para apearme son tantas que si las listara me temo que ocuparían un volumen similar al de la guía telefónica; aquí sólo algunas: escasez de actividad laboral, automóvil modelo carcacha, casado con la misma mujer desde hace 35 destartalados años a través de los cuales, ella se ha desparramado ilimitadamente, el casero se ha vuelto muy intransigente con el cobro, ahora no permite que se acumulen más de diez meses de renta, el menor de mis siete hijos embarazó a su novia, y en un acto “generoso” amablemente me dejó a cargo, ya que él se embarcó de inmediato con los ”Misioneros Globales del Alma Cuarteada”, cuya sede se ubica 500 millas más allá de Tasmania.
Para mi excéntrica suerte, la mamá de mi mujer pretende que le devuelva antes que inmediato, el importe de las 63 onzas de plata que me prestó para pagar el viaje a Acapulco en el verano pasado. Pobre ilusa. Me pregunto querido y mandilón amigo ¿Qué es tanta la incultura de esa insensible mujer, para no conocer el significado de la palabra inmaterialidad?, sabido es que, no sólo de pan vive el hombre (en este caso mujer, suegra, pero al fin y al cabo mujer). Es imposible pagarle por más que lo intento, aún no obtengo el premio mayor de la lotería nacional a pesar que juego cada semana buscando desesperadamente ganarlo, y además, el invidente dueño del expendio ya no quiere darme más crédito hasta en tanto no pague los 3,000 pesos de mi adeudo total, conformado por billetes, sopas instantáneas, cajetillas de cigarros, y paquetes muchos de chicles de menta libres de azucar.
Tantas presiones y desesperación me llevaron a consultar a un afamado chaman que me recomendó doña Chencha la portera. El tal brujo tiene su consultorio por el rumbo del Metro La Raza. Sin embargo en el extremo del infortunio, al intentar pagar por anticipado los honorarios por la consulta, ¡Zas!, que no pasa mi tarjeta de crédito, entonces tuve que dejar en pago, el radio y la llanta de refacción de mi destartalado auto.
Qué chaman ni que ocho cuartos, ¡desgraciado brujo timador y puñal!, me propuso que si iba con él a un bar de Lindavista, no me cobraría las siguientes 25 sesiones de la terapia, por supuesto que lo mandé a la china por naranjas en cuanto me empezó a manosear con el pretexto de que era para espantarme las malas vibras y envidias; según él, que así lo indicaba su maestra “la Paca”. De ahí me fui directito a “pare de sufrir”, pero no manches, se pasan de listos, querían una “contribución inicial voluntaria” de tan sólo 2,000.00 pesos, eso sí, me juraban que a partir de ese momento y de forma milagrosa cesarían todos mis sufrimientos. No le entré; los dos mil pesos hace años que no los veo juntos, y no quisieron aceptar los sesenta pesos en vales de despensa que aún me sobraban.
Amigo Benjamín por favor oriéntame, estoy al borde del precipicio. Mi mujer, para ejercer mayor presión sobre mi angustiada y flaca existencia, quiere traer a vivir a nuestra casa, a la cetácea de su madre, ¡no, no lo resistiré!, prefiero otra clase de martirio: ver una telenovela colombiana, un partido del América, asistir a una sesión del congreso, o incluso la máxima tortura para un ser humano: un discurso del “peje”.
En espera de tu amable y gentil respuesta, te reitero mi amistad incondicional y lealtad a toda prueba. (Ah, y yo no me fajé a tu novia la “popotes” en la secundaria, son puras habladurias, ya sabes cómo es la gente de envidiosa, fue el “harapos, el que se sentaba en la sexta fila con la “pecas”, la vieja gandalla que te traía de encargo y te madreaba siempre a la hora del recreo por que le hacias mal su tarea de matemáticas).
Tu amigo
Paco alpargatas.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
(Demasiado)
Prólogo.
Carta enviada por mi amigo Paco Alpargatas a finales de septiembre de 2012, y entregada velozmente por el eficiente servicio postal en mi domicilio el 2 de noviembre. (¿algún presagio?).
Por considerar que dicha epístola pudiera ser de interés para algún sector de la sociedad, alguna ONG o la sociedad protectora de animales; me permito reproducirla íntegramente. Aclaro que, por las evidentes faltas en el estilo ortográfico no me responzabilizo; sin embargo, suplico al amable lector su comprensión, pues tan obvias transgresiones al buen escribir pudieron estar originadas en tan paupérrimo y vacilante estado anímico o a que tales lineas las escibió el sr. Alpargatas sobre sus etílicas rodillas a la hora de la botana en algún lupanar de muy mala muerte, de los cuales ultimamente es asiduo visitante. Allá les va...
¡Uf!, me siento totalmente abrumado, está por concluir el tercer trimestre del año; de este año que según los eruditos mayas es la conclusión de una era. Tengo un enorme deseo que así sea, no me ha ido como yo quisiera, más bien todo lo contrario, estoy a punto de bajarme del mundo para siempre mediante la eficiente y depurada técnica de invención netamente mexicana: “de a palomita”.
Las razones para apearme son tantas que si las listara me temo que ocuparían un volumen similar al de la guía telefónica; aquí sólo algunas: escasez de actividad laboral, automóvil modelo carcacha, casado con la misma mujer desde hace 35 destartalados años a través de los cuales, ella se ha desparramado ilimitadamente, el casero se ha vuelto muy intransigente con el cobro, ahora no permite que se acumulen más de diez meses de renta, el menor de mis siete hijos embarazó a su novia, y en un acto “generoso” amablemente me dejó a cargo, ya que él se embarcó de inmediato con los ”Misioneros Globales del Alma Cuarteada”, cuya sede se ubica 500 millas más allá de Tasmania.
Para mi excéntrica suerte, la mamá de mi mujer pretende que le devuelva antes que inmediato, el importe de las 63 onzas de plata que me prestó para pagar el viaje a Acapulco en el verano pasado. Pobre ilusa. Me pregunto querido y mandilón amigo ¿Qué es tanta la incultura de esa insensible mujer, para no conocer el significado de la palabra inmaterialidad?, sabido es que, no sólo de pan vive el hombre (en este caso mujer, suegra, pero al fin y al cabo mujer). Es imposible pagarle por más que lo intento, aún no obtengo el premio mayor de la lotería nacional a pesar que juego cada semana buscando desesperadamente ganarlo, y además, el invidente dueño del expendio ya no quiere darme más crédito hasta en tanto no pague los 3,000 pesos de mi adeudo total, conformado por billetes, sopas instantáneas, cajetillas de cigarros, y paquetes muchos de chicles de menta libres de azucar.
Tantas presiones y desesperación me llevaron a consultar a un afamado chaman que me recomendó doña Chencha la portera. El tal brujo tiene su consultorio por el rumbo del Metro La Raza. Sin embargo en el extremo del infortunio, al intentar pagar por anticipado los honorarios por la consulta, ¡Zas!, que no pasa mi tarjeta de crédito, entonces tuve que dejar en pago, el radio y la llanta de refacción de mi destartalado auto.
Qué chaman ni que ocho cuartos, ¡desgraciado brujo timador y puñal!, me propuso que si iba con él a un bar de Lindavista, no me cobraría las siguientes 25 sesiones de la terapia, por supuesto que lo mandé a la china por naranjas en cuanto me empezó a manosear con el pretexto de que era para espantarme las malas vibras y envidias; según él, que así lo indicaba su maestra “la Paca”. De ahí me fui directito a “pare de sufrir”, pero no manches, se pasan de listos, querían una “contribución inicial voluntaria” de tan sólo 2,000.00 pesos, eso sí, me juraban que a partir de ese momento y de forma milagrosa cesarían todos mis sufrimientos. No le entré; los dos mil pesos hace años que no los veo juntos, y no quisieron aceptar los sesenta pesos en vales de despensa que aún me sobraban.
Amigo Benjamín por favor oriéntame, estoy al borde del precipicio. Mi mujer, para ejercer mayor presión sobre mi angustiada y flaca existencia, quiere traer a vivir a nuestra casa, a la cetácea de su madre, ¡no, no lo resistiré!, prefiero otra clase de martirio: ver una telenovela colombiana, un partido del América, asistir a una sesión del congreso, o incluso la máxima tortura para un ser humano: un discurso del “peje”.
En espera de tu amable y gentil respuesta, te reitero mi amistad incondicional y lealtad a toda prueba. (Ah, y yo no me fajé a tu novia la “popotes” en la secundaria, son puras habladurias, ya sabes cómo es la gente de envidiosa, fue el “harapos, el que se sentaba en la sexta fila con la “pecas”, la vieja gandalla que te traía de encargo y te madreaba siempre a la hora del recreo por que le hacias mal su tarea de matemáticas).
Tu amigo
Paco alpargatas.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
martes, 6 de noviembre de 2012
SIN ODIO
Te he visto ser, nuevo cielo fulgurante.
Yo he vestido la gloria eterna sólo con desearte,
eternizado el tiempo, resquebrajado el miedo.
He muerto y renacido en vida tan sólo por amarte;
mis sueños fueron luego procesión de suerte.
Viva te he visto: coronada, deslumbrante.
Guardarte en un puño el universo para siempre,
esparcir a modo pleno destellos de tu vientre.
¡Cuánta divinidad solar en tu belleza de amapola!
Nada más existencial que los aromas de tu boca.
Me has visto perderme en el excitante talle
de tu aurora audaz, vívida e imperante.
¡Sí, yo te he visto volar libre, alas de gaviota!
Ah, deidad mortal con ojos de domingo.
Destellos profundos de Dios, luces y camino.
Así, es que te he visto desnuda por el viento,
besada y maternal en el alba por el cielo.
Fecunda, como la majestuosa rosa de los años,
libre e inmaculada en cada pausa de tus sueños.
¡Cuánta cósmica ansiedad en que te he llorado!, toda.
Abarcaste en el amanecer la necesidad de mis colores.
¡Así, reina y mujer, así, yo te he visto!
Feliz en la dicha de tu buenaventura,
esplendorosa en tus horas de fortuna.
Soberbia en la belleza que iluminas,
generosa en las maternas esperanzas.
Hoy estás en la ambigüedad del Sol,
en el crepuscular insomnio de la vida que te lleva;
en la culminación de mí,
no de las estrellas plenas que te elevan.
¡Ay, mujer, mujer, tanto sabes lo que guardo!,
lo que he olvidado de ti… en el presente y el pasado.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción parcial o total a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
Yo he vestido la gloria eterna sólo con desearte,
eternizado el tiempo, resquebrajado el miedo.
He muerto y renacido en vida tan sólo por amarte;
mis sueños fueron luego procesión de suerte.
Viva te he visto: coronada, deslumbrante.
Guardarte en un puño el universo para siempre,
esparcir a modo pleno destellos de tu vientre.
¡Cuánta divinidad solar en tu belleza de amapola!
Nada más existencial que los aromas de tu boca.
Me has visto perderme en el excitante talle
de tu aurora audaz, vívida e imperante.
¡Sí, yo te he visto volar libre, alas de gaviota!
Ah, deidad mortal con ojos de domingo.
Destellos profundos de Dios, luces y camino.
Así, es que te he visto desnuda por el viento,
besada y maternal en el alba por el cielo.
Fecunda, como la majestuosa rosa de los años,
libre e inmaculada en cada pausa de tus sueños.
¡Cuánta cósmica ansiedad en que te he llorado!, toda.
Abarcaste en el amanecer la necesidad de mis colores.
¡Así, reina y mujer, así, yo te he visto!
Feliz en la dicha de tu buenaventura,
esplendorosa en tus horas de fortuna.
Soberbia en la belleza que iluminas,
generosa en las maternas esperanzas.
Hoy estás en la ambigüedad del Sol,
en el crepuscular insomnio de la vida que te lleva;
en la culminación de mí,
no de las estrellas plenas que te elevan.
¡Ay, mujer, mujer, tanto sabes lo que guardo!,
lo que he olvidado de ti… en el presente y el pasado.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción parcial o total a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
lunes, 29 de octubre de 2012
FRENESÍ
Para ti "Chapis".
Cada afán tuyo es forma de estar "conmigo siempre".
Gracias por todo ello.
Libre y virginal
pariendo está la noche.
Tu piel es constelación de dos
que refulge en el presente.
En lo inédito del tiempo
renace el cielo con tu cuerpo.
Manos que son aterciopelado fuego,
cobijo y claustro donde estoy contigo.
Un sendero magistral lleva… parte,
a la cumbre del silencio fuerte.
Azulado es el resplandor,
embelesada la Luna calla.
Tus ojos: aromáticas centellas,
dos luceros,
dos tormentas.
Piernas de nardo, me habitas,
trenzan las horas,
las magnificas.
Afluente de vida
y la vida ya eres.
Esparces con ansia
rumor de laureles.
¡Ah!, Tierra, Tierra, tu piel es ceniza,
el viento canta dos odas,
almas aladas que son
indómitas, pausas y rimas.
Desbordada virtud impetuosa,
¡angelicales niñas del mármol!
Cautiva, la luz palpita
tibia y blanca por tus pupilas,
mece el edén la claridad,
la llanura es infinita.
Frenética la vida
se entrega aquí;
eres plácida mujer,
mezcla de pasión y niña.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
Cada afán tuyo es forma de estar "conmigo siempre".
Gracias por todo ello.
Libre y virginal
pariendo está la noche.
Tu piel es constelación de dos
que refulge en el presente.
En lo inédito del tiempo
renace el cielo con tu cuerpo.
Manos que son aterciopelado fuego,
cobijo y claustro donde estoy contigo.
Un sendero magistral lleva… parte,
a la cumbre del silencio fuerte.
Azulado es el resplandor,
embelesada la Luna calla.
Tus ojos: aromáticas centellas,
dos luceros,
dos tormentas.
Piernas de nardo, me habitas,
trenzan las horas,
las magnificas.
Afluente de vida
y la vida ya eres.
Esparces con ansia
rumor de laureles.
¡Ah!, Tierra, Tierra, tu piel es ceniza,
el viento canta dos odas,
almas aladas que son
indómitas, pausas y rimas.
Desbordada virtud impetuosa,
¡angelicales niñas del mármol!
Cautiva, la luz palpita
tibia y blanca por tus pupilas,
mece el edén la claridad,
la llanura es infinita.
Frenética la vida
se entrega aquí;
eres plácida mujer,
mezcla de pasión y niña.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
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