Ven, señora de las catorce lunas;
irrumpe en mi corazón, avasállalo.
Domínalo hasta la sometida gota de sangre;
esclavízanos como saetas perdidas. /
Haz de mis ojos cascada y agua salada;
renueva las simientes de mi vida toda.
Quédate, sé inmortal necesidad en mí;
rásgame en el amanecer la piel, señora. /
Madona, sólo dilo, por ti se rinden las horas;
se entregan irónicas, en el sarcasmo de mi correría.
Sacúdeme, trota en mí cual furiosa amazona;
y luego apacíguame, quédate, sedúceme. /
Escribe las postreras letras al final, en un abrazo,
vacía tu flor de amor, que dure sí, hasta el ocaso.
Y luego en la noche otra vez, renacer en tu regazo;
igual que ayer, igual que hoy, en el glorificar de tus ojazos. /
Aquí prohibido nada hay, todo lo comienzas tú, todo;
en el requiebro de tu cuerpo, en los besos o el silencio.
Fuera nada hay, fallece el tiempo, es otra luz del pensamiento;
tan sólo me conduce tu mano, mañana, tarde, para siempre. /
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor
Benjamín Torres Uballe. Ciudad de México. Escritor de poesía y cuento. Ha publicado dos poemarios. Es colaborador de la revista cultural "El Búho" www.revistaelbuho.com. También es articulista del portal de noticias www.ferriz.com.mx. Bienvenidos.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
RITUAL
Cuento
La intensidad del ruido que producen los automóviles fuera de nuestro departamento, allá en la calle, va en aumento a pesar de que en las ventanas instalamos hace meses, el sistema de vidrios dobles; no puedo ya dormir cómodamente, pero continúo con los ojos cerrados, estimo que son alrededor de las 6 de la mañana y la alarma del reloj sonará media hora después, aún está obscuro en este jueves laboral de finales de otoño, el frío es severo, así que dejar la cama cuesta más trabajo de lo habitual.
¡No por favor! La alarma como loca de atar estalla en ese taladrante ruidillo, francamente lo alucino, un buen día arrojaré por la ventana esa derivación maquiavélica de Chronos; entonces sucede lo de siempre, ella se despierta y de
inmediato busca mi mano, la abrazo delicadamente por el cuello y nos quedamos unos minutos más somnolientos, la miro y la admiro, ¡qué linda es!, para decirlo con absoluta franqueza, me saqué el premio mayor en esta lotería del amor y en el juego oficial llamado vida.
Debo llegar al trabajo a las 8:00 a.m. igual que ella; pero después de mirarnos como tórtolos por muchos minutos, sabemos que la puntualidad hoy no estará presente en el inicio de nuestras actividades laborales, lo cual no tiene mayor repercusión, privilegios que nuestros niveles jerárquicos permiten de vez en cuando.
Fuera pijamas, al pequeño cuarto de baño no le cabe una partícula más de vapor, el agua caliente es una caricia placentera, igual que sus manos, sus brazos, sus besos; en tanto pasa el estropajo por mi cuerpo, me dice -Te Amo- con esos ojazos verdes de ensueño, enamorados, y entre kilos de espuma termina por volverme loco, de olvidar el mundo, de vivir por ella y para ella.
Me visto, en quince minutos estoy listo; traje azul marino, camisa blanca con mis iniciales bordadas, corbata guinda, y su aroma, sí su aroma, el perfume que me regaló en mi pasado cumpleaños “Bleu de Chanel” me fascina, huelo a ella todo el día. Definitivamente sé que no estoy enamorado, ¡Estoy completamente perdido por ella!
Ahora permanezco sentado embelesado mirándola como se viste y arregla, tarda y me desespero, pero bien vale la pena, al final se ve impresionante en ese traje sastre gris perla, me encanta su elegancia, su clase; después de su cara tan bonita y su cabello rubio, es lo que más me atrae de ella.
Ambos preparamos el desayuno, en tanto, nos reímos de cualquier ocurrencia como bobos, como dos bárbaros enamorados; café, yogurt, huevos con jamón, pan integral tostado, y risa ininterrumpida cuando bebo leche directamente del envase y me dice que no niego mi humilde origen ni el código postal.
Descendemos por el elevador los cuatro pisos hasta el estacionamiento; me persigna antes de abordar su auto, nos besamos suavecito en la boca, espero que gire a la derecha en la esquina, y entonces salgo en el mío, coloco el CD de Andrea Bocelli que ella me regaló cuando cumplimos un año de vivir juntos ; “Por ti volaré” es mi favorita y cómo no, si esta mujer, mi mujer, hace un buen rato que me trae volando por todos lados, a cualquier hora… en cualquier lugar… en nuestro ritual.
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
La intensidad del ruido que producen los automóviles fuera de nuestro departamento, allá en la calle, va en aumento a pesar de que en las ventanas instalamos hace meses, el sistema de vidrios dobles; no puedo ya dormir cómodamente, pero continúo con los ojos cerrados, estimo que son alrededor de las 6 de la mañana y la alarma del reloj sonará media hora después, aún está obscuro en este jueves laboral de finales de otoño, el frío es severo, así que dejar la cama cuesta más trabajo de lo habitual.
¡No por favor! La alarma como loca de atar estalla en ese taladrante ruidillo, francamente lo alucino, un buen día arrojaré por la ventana esa derivación maquiavélica de Chronos; entonces sucede lo de siempre, ella se despierta y de
inmediato busca mi mano, la abrazo delicadamente por el cuello y nos quedamos unos minutos más somnolientos, la miro y la admiro, ¡qué linda es!, para decirlo con absoluta franqueza, me saqué el premio mayor en esta lotería del amor y en el juego oficial llamado vida.
Debo llegar al trabajo a las 8:00 a.m. igual que ella; pero después de mirarnos como tórtolos por muchos minutos, sabemos que la puntualidad hoy no estará presente en el inicio de nuestras actividades laborales, lo cual no tiene mayor repercusión, privilegios que nuestros niveles jerárquicos permiten de vez en cuando.
Fuera pijamas, al pequeño cuarto de baño no le cabe una partícula más de vapor, el agua caliente es una caricia placentera, igual que sus manos, sus brazos, sus besos; en tanto pasa el estropajo por mi cuerpo, me dice -Te Amo- con esos ojazos verdes de ensueño, enamorados, y entre kilos de espuma termina por volverme loco, de olvidar el mundo, de vivir por ella y para ella.
Me visto, en quince minutos estoy listo; traje azul marino, camisa blanca con mis iniciales bordadas, corbata guinda, y su aroma, sí su aroma, el perfume que me regaló en mi pasado cumpleaños “Bleu de Chanel” me fascina, huelo a ella todo el día. Definitivamente sé que no estoy enamorado, ¡Estoy completamente perdido por ella!
Ahora permanezco sentado embelesado mirándola como se viste y arregla, tarda y me desespero, pero bien vale la pena, al final se ve impresionante en ese traje sastre gris perla, me encanta su elegancia, su clase; después de su cara tan bonita y su cabello rubio, es lo que más me atrae de ella.
Ambos preparamos el desayuno, en tanto, nos reímos de cualquier ocurrencia como bobos, como dos bárbaros enamorados; café, yogurt, huevos con jamón, pan integral tostado, y risa ininterrumpida cuando bebo leche directamente del envase y me dice que no niego mi humilde origen ni el código postal.
Descendemos por el elevador los cuatro pisos hasta el estacionamiento; me persigna antes de abordar su auto, nos besamos suavecito en la boca, espero que gire a la derecha en la esquina, y entonces salgo en el mío, coloco el CD de Andrea Bocelli que ella me regaló cuando cumplimos un año de vivir juntos ; “Por ti volaré” es mi favorita y cómo no, si esta mujer, mi mujer, hace un buen rato que me trae volando por todos lados, a cualquier hora… en cualquier lugar… en nuestro ritual.
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
jueves, 25 de agosto de 2011
SOMALIA
Artículo
Este día me guardaré toda la frivolidad que groseramente llevo en mí desde que a mis padres se les ocurrió engendrarme no sé si para bien o para mal, en un otoño del siglo pasado; hoy escribiré de un campo de terror, tan absurdo y vergonzante como el de los nazis, así de esa dimensiòn.
Aunque sistemáticamente rehúyo los compromisos, principalmente y con mucho éxito el del innecesario matrimonio; el tema de la barbarie en Somalia, francamente me ha hecho trizas, perturbado como pocas cosas en mi ya añorosa vida. Las imágenes en los noticieros de televisión e internet, resultan dantescas, inmorales, absolutamente inhumanas y perversas.
Los niños en estado de agonía, con moscas en sus caritas, con sus esqueléticos cuerpos a la intemperie, se convierten en un grito desgarrador de piedad a la humanidad entera, a nuestras blindadas conciencias, erosionadas desde hace mucho tiempo por diversas ocupaciones cotidianas.
Los países mirando únicamente sus intereses económicos y políticos, derrochando recursos en temas tan triviales como guerras, investigaciones “científicas” que poco ayudan al ciudadano común, en carreras nucleares, en oropel de celebraciones demenciales, en dimes y diretes.
Esa enorme barbarie en Somalia y en otros países del “Cuerno de África", son claramente la negación del hombre por el hombre, y hay que decirlo con voz fuerte; tan inmensa tragedia no se generó de forma espontánea en un día, era evidentemente una catástrofe anunciada hacía varios años, la hambruna merodeaba cada vez más próxima y agresiva cual bestia apocalìptica, especialmente en ese país africano; entonces, después de que África ha sido “saqueada” desde hace años, ¿quién se beneficia con esta hecatombe?
Los políticos de todo el mundo en lo suyo, en lo que son especialistas, y aquí no hay honrosas excepciones; medrando con el poder, con el dinero, ver dónde pueden beneficiarse inmoralmente o quizás legalmente sí, pero con una interrogante moral y ética en sus decisiones.
Los medios de comunicación ven esta tragedia nada más que con signo de dinero, y la cobertura es en proporción directa a la retribución que obtienen a través de vender a sus audiencias, minutos y minutos o planas y planas de publicidad, y cuando el rating ya no da, sencillamente olvidarán la noticia; el comunicar, primero es negocio y si sobra tiempo, pues algo de responsabilidad social, por supuesto nada que ver con los ideales de Don Francisco Zarco.
Nosotros los ciudadanos de a pie, como usted y yo, en todo el mundo, somos igual que siempre quienes podemos solucionar pronto y eficazmente esa aberración de años de los gobernantes en esa Nación que se han enriquecido obscenamente a manos llenas, llevándola a tal miseria, que hoy enfrentan las consecuencias, sólo que la factura en el recuento de los daños, es a cargo de los niños somalíes.
En lo personal, y al menos de momento, he dejado de pensar mezquinamente, estúpidamente, en qué Bar me reuniré mañana con mis amigos, cuál traje y corbata usaré para lucir mejor ante ellas, quién de todas es la más cool, decente y bonita para llevarla como pareja a la graduación de mi sobrina, qué reloj es el mejor accesorio para tal ocasión, es decir, trivialidades, inmundicias, ligerezas de mente y espíritu, mientras tanto y en lo que he escrito estas líneas, han muerto por hambre en Somalia 20 niños; así que al carajo, ya no escribiré sobre el tema, pues no quiero sumar muertos en mi conciencia, y menos si cuando escribo estoy llorando…como niño…con hambre…
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
Este día me guardaré toda la frivolidad que groseramente llevo en mí desde que a mis padres se les ocurrió engendrarme no sé si para bien o para mal, en un otoño del siglo pasado; hoy escribiré de un campo de terror, tan absurdo y vergonzante como el de los nazis, así de esa dimensiòn.
Aunque sistemáticamente rehúyo los compromisos, principalmente y con mucho éxito el del innecesario matrimonio; el tema de la barbarie en Somalia, francamente me ha hecho trizas, perturbado como pocas cosas en mi ya añorosa vida. Las imágenes en los noticieros de televisión e internet, resultan dantescas, inmorales, absolutamente inhumanas y perversas.
Los niños en estado de agonía, con moscas en sus caritas, con sus esqueléticos cuerpos a la intemperie, se convierten en un grito desgarrador de piedad a la humanidad entera, a nuestras blindadas conciencias, erosionadas desde hace mucho tiempo por diversas ocupaciones cotidianas.
Los países mirando únicamente sus intereses económicos y políticos, derrochando recursos en temas tan triviales como guerras, investigaciones “científicas” que poco ayudan al ciudadano común, en carreras nucleares, en oropel de celebraciones demenciales, en dimes y diretes.
Esa enorme barbarie en Somalia y en otros países del “Cuerno de África", son claramente la negación del hombre por el hombre, y hay que decirlo con voz fuerte; tan inmensa tragedia no se generó de forma espontánea en un día, era evidentemente una catástrofe anunciada hacía varios años, la hambruna merodeaba cada vez más próxima y agresiva cual bestia apocalìptica, especialmente en ese país africano; entonces, después de que África ha sido “saqueada” desde hace años, ¿quién se beneficia con esta hecatombe?
Los políticos de todo el mundo en lo suyo, en lo que son especialistas, y aquí no hay honrosas excepciones; medrando con el poder, con el dinero, ver dónde pueden beneficiarse inmoralmente o quizás legalmente sí, pero con una interrogante moral y ética en sus decisiones.
Los medios de comunicación ven esta tragedia nada más que con signo de dinero, y la cobertura es en proporción directa a la retribución que obtienen a través de vender a sus audiencias, minutos y minutos o planas y planas de publicidad, y cuando el rating ya no da, sencillamente olvidarán la noticia; el comunicar, primero es negocio y si sobra tiempo, pues algo de responsabilidad social, por supuesto nada que ver con los ideales de Don Francisco Zarco.
Nosotros los ciudadanos de a pie, como usted y yo, en todo el mundo, somos igual que siempre quienes podemos solucionar pronto y eficazmente esa aberración de años de los gobernantes en esa Nación que se han enriquecido obscenamente a manos llenas, llevándola a tal miseria, que hoy enfrentan las consecuencias, sólo que la factura en el recuento de los daños, es a cargo de los niños somalíes.
En lo personal, y al menos de momento, he dejado de pensar mezquinamente, estúpidamente, en qué Bar me reuniré mañana con mis amigos, cuál traje y corbata usaré para lucir mejor ante ellas, quién de todas es la más cool, decente y bonita para llevarla como pareja a la graduación de mi sobrina, qué reloj es el mejor accesorio para tal ocasión, es decir, trivialidades, inmundicias, ligerezas de mente y espíritu, mientras tanto y en lo que he escrito estas líneas, han muerto por hambre en Somalia 20 niños; así que al carajo, ya no escribiré sobre el tema, pues no quiero sumar muertos en mi conciencia, y menos si cuando escribo estoy llorando…como niño…con hambre…
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
martes, 5 de julio de 2011
ESPLENDOR
Me gusta el esplendor de la vida;
despertar tan vivo, incluso cuanto duela.
Que fluya en mí renovado sol de amaneceres.
Girar la página, en ritual aguardando los ayeres. /
Qué feliz sentir la vida en moléculas del agua,
acariciándome la piel, consintiendo la mañana.
Tanta ilusión que otra vez me recuerda esa sonata.
En tanto siento me acicalo, no soy pequeñez (soy como jilguero). /
Vierto aroma de tu esencia y se exaltan los sentidos.
Entonces es mi piel, tierra fértil de oraciones.
Agradezco estar vivo, feliz, pleno, en paz conmigo.
Nada más falta, nada más existe a este brillo de domingo. /
Salgo y camino, mi corazón palpita, se dilata, precipita.
Cuando te miro, soberbia, pues eres causa de mi vida.
No hay más en mí, eres luz en mi camino, motivo portentoso.
Eres justo lo que soy, cuando por ti... es que me miro vivo… /
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
despertar tan vivo, incluso cuanto duela.
Que fluya en mí renovado sol de amaneceres.
Girar la página, en ritual aguardando los ayeres. /
Qué feliz sentir la vida en moléculas del agua,
acariciándome la piel, consintiendo la mañana.
Tanta ilusión que otra vez me recuerda esa sonata.
En tanto siento me acicalo, no soy pequeñez (soy como jilguero). /
Vierto aroma de tu esencia y se exaltan los sentidos.
Entonces es mi piel, tierra fértil de oraciones.
Agradezco estar vivo, feliz, pleno, en paz conmigo.
Nada más falta, nada más existe a este brillo de domingo. /
Salgo y camino, mi corazón palpita, se dilata, precipita.
Cuando te miro, soberbia, pues eres causa de mi vida.
No hay más en mí, eres luz en mi camino, motivo portentoso.
Eres justo lo que soy, cuando por ti... es que me miro vivo… /
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.
viernes, 1 de julio de 2011
CONVERSACION
29/6/2011
Cuento
¿Qué escuchas? Preguntó la voz, “Música Acuática, Suite No 2, Aria” de Haendel, contesté. Estaba en mi automóvil esperando a mis sobrinos para llevarlos al colegio; eran las 7:30 de esa mañana de miércoles a finales de Junio, lloviznaba, hacía frío y el cielo estaba totalmente cerrado lo que le daba aspecto melancólico parecía que lloraba, la causa era la tormenta tropical “Arlene” en el Golfo de México, según habían informado en el noticiero.
¿Por qué te gusta? Inquirió nuevamente la misma voz; bueno simplemente me gusta, a mi parecer es de la música clásica más bella que existe en el mundo, me llena el espíritu, acaricia mi alma, y extasía los sentidos; para explicártelo mejor pareciera acercarme un instante a Dios.
¿Podrías en lo que te marchas si no tienes inconveniente decirme de que manera puede una simple pieza musical acercarte a Dios? Creo yo porque en ella se encuentran los dones que el hombre recibió de él, me explico; inteligencia, trabajo, alma, espíritu, sentimiento, paciencia, perseverancia, le respondí.
¿Te entristece escucharla? No definitivamente no, es justamente lo contrario, ya te lo expliqué, es un oasis dentro de mí, es tan poderosa esa música que no sólo provoca olvidarme de la virulencia, de la existencia a veces tan gris en el transitar del mundo, sino que aviva mi corazón y mi mente.
¿Recuerdas a alguien con ella? Sí por supuesto, contesté emocionado, a mis padres, hermanos, a los niños en mi familia, en especial me lleva invariablemente a pensar en mi hija, en las flores, en el cielo, las estrellas, en los amaneceres de mi vida, y también en los hombres buenos de la tierra.
Me has hablado emocionado del toque supremo de Dios en el mundo, incluido el hombre que es su obra suprema, pero no has mencionado el amor, ¿es que no amas a alguien? Sí, he amado y amo a una mujer excepcional, si es a esa clase de amor al cual te refieres ¿en verdad la amas? La amo como jamás he amado a ninguna otra mujer en mi vida, también la recuerdo a ella en la música.
Continúa pues escuchando y complaciéndote en esa clase de música, en la que se manifiesta el inextinguible amor de Dios por la humanidad, y que es capaz de hacer emerger los más nobles sentimientos del hombre, - sí, siempre lo he sabido - pero dime, ¿tú quién eres y por qué me preguntas tantas cosas? Volteé para mirarlo, pero no había nadie…que extraño pensé… juraría que esa persona estaba en el asiento trasero de mi carro ¿me estoy volviendo loco acaso?
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
Cuento
¿Qué escuchas? Preguntó la voz, “Música Acuática, Suite No 2, Aria” de Haendel, contesté. Estaba en mi automóvil esperando a mis sobrinos para llevarlos al colegio; eran las 7:30 de esa mañana de miércoles a finales de Junio, lloviznaba, hacía frío y el cielo estaba totalmente cerrado lo que le daba aspecto melancólico parecía que lloraba, la causa era la tormenta tropical “Arlene” en el Golfo de México, según habían informado en el noticiero.
¿Por qué te gusta? Inquirió nuevamente la misma voz; bueno simplemente me gusta, a mi parecer es de la música clásica más bella que existe en el mundo, me llena el espíritu, acaricia mi alma, y extasía los sentidos; para explicártelo mejor pareciera acercarme un instante a Dios.
¿Podrías en lo que te marchas si no tienes inconveniente decirme de que manera puede una simple pieza musical acercarte a Dios? Creo yo porque en ella se encuentran los dones que el hombre recibió de él, me explico; inteligencia, trabajo, alma, espíritu, sentimiento, paciencia, perseverancia, le respondí.
¿Te entristece escucharla? No definitivamente no, es justamente lo contrario, ya te lo expliqué, es un oasis dentro de mí, es tan poderosa esa música que no sólo provoca olvidarme de la virulencia, de la existencia a veces tan gris en el transitar del mundo, sino que aviva mi corazón y mi mente.
¿Recuerdas a alguien con ella? Sí por supuesto, contesté emocionado, a mis padres, hermanos, a los niños en mi familia, en especial me lleva invariablemente a pensar en mi hija, en las flores, en el cielo, las estrellas, en los amaneceres de mi vida, y también en los hombres buenos de la tierra.
Me has hablado emocionado del toque supremo de Dios en el mundo, incluido el hombre que es su obra suprema, pero no has mencionado el amor, ¿es que no amas a alguien? Sí, he amado y amo a una mujer excepcional, si es a esa clase de amor al cual te refieres ¿en verdad la amas? La amo como jamás he amado a ninguna otra mujer en mi vida, también la recuerdo a ella en la música.
Continúa pues escuchando y complaciéndote en esa clase de música, en la que se manifiesta el inextinguible amor de Dios por la humanidad, y que es capaz de hacer emerger los más nobles sentimientos del hombre, - sí, siempre lo he sabido - pero dime, ¿tú quién eres y por qué me preguntas tantas cosas? Volteé para mirarlo, pero no había nadie…que extraño pensé… juraría que esa persona estaba en el asiento trasero de mi carro ¿me estoy volviendo loco acaso?
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
martes, 28 de junio de 2011
INFIERNO NEGRO
Estoy cayendo, todo es brutal penumbra insana.
Aprisa, más aprisa, y voy cayendo apesadumbrado.
Duele, dolor que dueles tanto, dentro de mí yazco aterrado.
Inextinguible es la locura, hiedra de veneno y llanto. /
Me devoras impío dolor en este bárbaro momento.
En la esquizofrenia absurda continúo cayendo intacto.
Me destrozo un momento en el repugnante infierno.
Negro también es tu recuerdo maldito que aún retengo. /
Lloro en la crispación de mi conciencia, no me detengo.
En la exigüidad de la paciencia, en las llamas todas en que sigo ardiendo. /
No miro el final y yo me sigo yendo, en camino de dolor;
de hierro agonizante, ausencia de ti, me es martirizante.
Permanezco muriendo, el tiempo hoy me es adverso.
Y aún… sigo cayendo… llorándote…en silencios…
Gracias a:
La poesía: Dios la había puesto en mí, entonces supe para qué.
Andy: Mujer maravillosa, amorosa, decente e inconmensurable ser humano.
Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro sin la autorizaciòn por escrito del autor.
lunes, 27 de junio de 2011
NOSOTROS
Sentados y abrazados bordeando el válido silencio
nos arropa inobservante sincretismo de partículas asidas
estrellas tantas en amor irredimible nos divisan sin rémoras fingidas
cual mustio deseo incesante de nosotros al hallarnos. /
Callados como nómadas del cielo, estremecidos olvidamos lo llorado
hoy aquí estrujando mano a mano sin dolor, sólo es todo y nos amamos. /
No buscamos precisión en la historia remitida, es irracional se llama ira
me amas a la perfección, portentosa alma pura bendecida
puntual estoy en la admirada inmensidad, en acuarela de tu espera. /
En la brisa tenue del cantar mediterráneo te amo y la cordura me arrebata
extasiados con la lluvia en este cielo, sin razones falsas coincidimos
exploramos en tus ojos, en tu cuerpo, los poemas ya vividos. /
Todos son tan pocos, mis letras sintonía, y es ahí donde te colmas;
en las flores del invierno mi alma te anhela, te busca en la mañana
como trascendiste cada amanecer ayer, cada verdad de primavera.
Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial
a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorización por escrito del autor.
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