miércoles, 18 de mayo de 2011

SOY

Soy, amor y vida
desconsuelo y esperanza,
triste sombra, fulgor, y no promesa. /
Pasión, tristeza, ojos míos,
porque soy atemporal, aquí,
penumbra pronta que se marcha. /
Soy también camino en mis ideales
silencio pronto en tus rencores,
olas que se llevan de una vez
tu recuerdo y mi añoranza. /
Soy dolor que duele a nada,
palabras mudas que te matan,
ironía mordaz en tus cautivas horas,
hojarasca soy, jamàs substancia. /
Tú penumbra, en tanto, yo sonata,
flores prontas en tu casa,
miedos todos, que te alcanzan. /
Nada es todo, fluye lejos el silencio,
anacrónico momento,
letras sueltas que perecen
se convierten en lamento. /
Soy quimeras y fracasos,
ilusiones de otros brazos,
la soberbia en tus ojazos
horizonte en el ocaso. /


Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

LA CULPA ES DE DIOS

Cuento.

Sí, la culpa definitivamente la tiene Dios; cada primavera es exactamente lo mismo, vivo en un gravísimo dilema acerca de mi statu quo, y la terrible batalla que libran mis sólidos principios morales y las obscuras, y aún más determinantes fuerzas del mal con que me empacaron cuando vine a este mundo, ¿cómo a qué me refiero? , pero si está clarísimo.

Las veo más felices, radiantes, hermosas, voluptuosas, exuberantes, con su capacidad de libido al límite; ellas lo saben, y además saben también que yo lo sé, luego entonces, se dejan mirar, admirar, desear, amar; con ese rubor en sus mejillas de tal coquetería que no hay defensa alguna contra esa arma letal , ¿cómo a quiènes describo? ¡Carajo! Pues a quiénes va a ser; a las MUJERES, A LAS MUJERES SEÑOR.

Caminan obscenamente delicadas, superlativamente esplendorosas, con esos vestidos ligeros, cortos, de lino o algodón, en los que afortunadamente puede uno admirar esas piernas de concurso, torneadas, firmes, bronceadas con el sol de Abril. Otras, las más, con esos jeans pegados como segunda piel, y que idiotizan festivamente la comuna de mis inquietas hormonas.

Literalmente me encantan, cuando las veo caminando por la Av. Madero en ramillete multicolor, de todas edades; rubias, morenas, altas, bajitas, mexicanas, extranjeras; pero mi razón deja de funcionar si una españolita muy seria con ojos color miel, llamada Begonia me pregunta cómo llegar al Zócalo, o una "gabacha" en un shorcito de mezclilla, y con tremendas piernas, me dice ¿may you help me?, soy anti yanqui a ultranza, no imbécil, así que me olvido de ello, y claro que no sólo la ayudo, sino la llevo hasta el templo mayor, y ahí, si me lo pide ¡hasta me caso con ella!

Verlas con sus lentes de sol, de plano es espectáculo aparte, es una pasarela que subyuga, y que no se ve en París, Milán o Londres, aquí es espectáculo generosamente gratis, lucen todas las marcas inimaginadas: Prada, Dolce&Gabbana, Armani, Cartier, Ray-Ban, Chanel, Dior, Serengeti; en eso me deleito hasta el éxtasis, y es que digo verdad plena, todas son pecadoramente bellas.

Y qué decir de las mujeres excelsas de mis afectos; la que está físicamente a mil Kms. de distancia, simplemente embellece a cada instante de la primavera, y no me canso de admirarla y amarla hasta la idiotez total, ella es punto y aparte; mi ex, hace tiempo que me tiene absorbido el seso por completo con su despampanante belleza, amor, talento, y ultimamente con sus muy intensas "fajadas"; ¡ah! y de la que hace tiempo me hechiza con sus ojazos negros, hoyuelos en las mejillas y 1.68 de altura.

¿Sí o no tiene la culpa Dios de todos mis desvaríos primaverales? ¿De todas mis demencias entre el 21 de marzo y el 20 de Junio? ¿De mi estado de éxtasis y anencefalia temporal? , claro que sí, y basta una sola razón para culparlo...¿Para què las hizo tan bellas y les regaló además la primavera?




Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio, con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

ANDARES

Cuando me haya alcanzado ya
la indolora luz en la implacable tarde,
cuánto deseara no ver en mí sombras que me ataren,
y volar libre al horizonte, volar al fin, a los ojos de mi madre. /

Si me he marchado ya,

quedarán ahí, de súbito olvidados,
girones de mis días, andares del pasado.
Habré pagado sí, quizás, mis deudas de contado,
unas a la vez, el resto con enfado. /

No habré postergado más encuentros indeseados,
no habrá necesidad si acaso me he marchado.
Nada llevaré, nada necesito;

bastarán por última vez
los poemas que yo habré escrito. /

Cierto que ya, cuando el sol me haya llorado,
dejen de doler los pasos cotidianos,
todo, sí, lo sé, cuando ya me haya marchado...



Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro sin la autorización por escrito del autor.

sábado, 9 de abril de 2011

OJOS VERDES

Se inquieta el corazón en la zozobra,
esta noche, en que paciente el mar te vence.
Refrena cauto el horizonte mientras tus marmóreos muslos
beben la luz etérea de mi alma sedienta. /
Olvídanse reclamos áridos e infaustos,
mi aliento permea impúdico el talle de tu cuello, hermoso;

 y te entregas en las voluptuosas horas
del continuo escalar la cumbre de tu cuerpo. /
Recorro tu vientre en los puntos cardinales donde me quedo quieto,
en esos labios de Venus, de tu cálido sexo.
Tersa es la piel de los brazos en que me subyugas,

y me atas a ti, como lasciva red de bocas ansiosas. /
Esta noche no más mujeriego impenitente,
el amante ocasional de tan espléndida belleza.

Hoy refrendas en mi ser tentación, concupiscencia. /
Me deleito, al florecer de la mañana, de tu rubia exquisitez,
de mirar tus ojos verdes, de saber, de admitir que estás en mí,
una y otra vez, así, cuando te siento. /


Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorización por escrito del autor.

martes, 22 de marzo de 2011

MARZO

Me rindo, ¡sí!

Es tan obsceno el verde perfecto de tus ojos,

y no puedo más ya enfrentarme indemne a ellos.

Hoy claudico en el hechizo inmoral de tu belleza,

me atrapas en el acometer perverso de tus besos,

ventajosos, igual que el sol claudica puntual entre murmullos.

Mis brazos te buscan en la avidez febril de la incipiente tarde,

te quedas ahì, cual doncella guerrera en la gloriada luz de su victoria.

Entonces no, el tiempo no existe...


es sólo obligado cómplice fugaz

a la consumaciòn etérea que vence los sentidos,


de este sortilegio tuyo, tan audaz, tan esperado...

Autor: Benjamín Torres Uballe; prohibida la reproducción total o parcial a través de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorización por escrito del autor.

viernes, 11 de marzo de 2011

AMANECER

Despertar en ti, otra vez...

inmerso en tu alma,


en el amanecer... de tus ojos,

de mí mismo

en las formas perfectas


de tu erudita belleza...



Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.

viernes, 4 de febrero de 2011

SOÑANDO...

Cuento.

¡Càrajo! Es el noticiario de media noche, una importante cadena televisiva destaca la noticia: 12 hombres acribillados con armas de asalto en el norte del país, 6 en un bar de la zona de tolerancia de una ciudad porteña en el pacífico mexicano, cinco allá por el ajusco, 7 en Tepito, 6 granadas de fragmentaciòn arrojadas a un cuartel de policìa en el noreste; infortunadamente estos hechos parecen repetirse cotidianamente en casi todo el territorio nacional desde hace al menos unos cuatro años.

Violencia, narcotráfico, secuestros, extorsiones, asesinatos, robos, uff, y la lista es aún muy amplia; me temo que se vive en un ambiente insoportablemente angustioso, de tal manera que he venido pensándolo desde hace como un año, y no aguanto ya otro día; a pesar de mi veintena de guardaespaldas adiestrados en Israel, de plano dejo el país; me voy a radicar a New York, desde ahí estableceré mi centro de operaciones para manejar todas mis industrias, mis casas de bolsa, mis agencias de automóviles, mis inmobiliarias, mis líneas aéreas, y mi banco con sus 247 sucursales.

Hombre, claro que sí, por supuesto extrañaré México; como el no hay dos, aquí se vive a plenitud si se tienen los recursos para ello, afortunadamente es mi caso.

La previsión es uno de mis agudos talentos, y hace 8 años compré en Manhattan un departamento de 200 metros cuadrados, justo ahí frente a Central Park; nadie imagina la vista, o sea, ¡supercool!.

Con el Mercedes blindado y el Ferrari, no hay ningún problema, me los enviarán en un contenedor exprofeso para el caso; mi vestuario prefiero dejarlo aquí en el país; aprovecharé la ocasión para renovarlo, no sé si en Beverly Hills, o me doy una vuelta rápida a París en mi jet privado.

Tanto mi secretaria particular como mi asistente personal, ya están apuntadìsimos para irse conmigo; y no tengo problema para ello, una es egresada de Harvard, y el otro del MIT, ambos con MBA, y se adaptan perfectamente al “american way of life”.

Lo que lamento un tanto, y caray, ni modo, uno tiene sentimientos, es que indirectamente afectaré fuentes de empleo en el D.F.; sobre todo en los restaurantes de Santa Fe, Polanco, y alguno que otro de la Condesa y también las boutiques de Av. Masaryk… ¡eh pinche huevòn levántate, ya son las 5:30, a trabajar, luego te quejas que no puedes ni entrar al metro!, no te vayan a ganar el lugar en el tianguis de Neza, y va a venir a chingar el pinche dueño que le paguemos los siete meses de renta..Órale, tómate tu atole y lárgate… y ya te dije que te quites esa pinche chamarra mugrosa del América para lavártela cabròn, pareces puto retrato, hasta que no te de de una madriza vas a entender guey… chale, pinche de mi vieja, chingao, se mancha… tan chido que estaba soñando… puta, ya se me pasó el microbus, chaleee.


Nota: El personaje de este cuento no existe, ni tampoco el escenario, es pura ficción; lo que sí existe es la vieja gandalla del pinche huevòn.


Autor: Benjamìn Torres Uballe; prohibida la reproducciòn total o parcial a travès de cualquier medio con fines de lucro, sin la autorizaciòn por escrito del autor.